Pablo Laso: «No pienso que soy la leche cuando gano»

Pablo Laso / Entrenador del Real Madrid de baloncesto. «Vencer no me cambia, trabajo siempre igual», dice el campeón de Europa, que busca la Liga y el triplete

Cipriano Pastrano
Cipriano Pastrano

Pablo Laso (13-10-1967, Vitoria) recuerda entre sonrisas un comentario de su hijo en el que insinuaba que no pasaría demasiado tiempo en Madrid. «Es gracioso recordarlo», asegura. El campeón de Europa reflexiona con LA RAZÓN sobre lo vivido en la «Final Four».

–¿Cuándo se percibe que es más grande el Madrid; en las victorias o en las derrotas?

–Desgraciadamente en las dos. Cuando ganas tanto, es noticia perder y no debería ser así. Se tendría que disfrutar mucho más de los éxitos, porque son muy complicados. La gente se queda con que el Madrid es campeón de Europa, pero y ¿todo lo que se ha hecho en el camino?

–Quizá a la gente le cueste valorar las tres finales consecutivas y sólo se quede con lo último...

–Para mí, una trayectoria es más que un título. El título te cae. Me sorprendió que Florentino me dijera, cuando ganamos la Copa del Rey en Barcelona, mi primer título aquí: «Es que no ganar la Copa en 20 años...». El Madrid llevaba 19 años sin ganarla y alguno te termina por caer. El título tiene mucho reconocimiento, pero para el que está dentro el reconocimiento es el trabajo diario y la trayectoria, y, en ese sentido, el jugar tres finales seguidas de Euroliga significa que hemos hecho muchas cosas bien.

–Llama la atención aquello que comentó sobre que parecía que había más alivio que alegría.

–Es que parece que te alegras por el alivio. Pongo un ejemplo: si vas con el coche y se te cruza una persona mayor y no pasa nada, tu primera sensación es de alivio, no de alegría por no haberla atropellado. Aliviarse es humano. Quizá deberíamos alegrarnos más.

–Esa sensación puede deberse a que el equipo lo merecía...

–Es que la trayectoria ha sido buena, pero ha hecho falta ganar la Copa de Europa para que todo el mundo diga y reconozca que lo había sido. Para mí no debería ser así. Parece que estoy diciendo que a mí me da igual ganar, y nada de eso. No nos confundamos. Yo desde el primer día sabía dónde venía y que el Madrid juega para ganar, pero hay que saber valorar todo el recorrido y el gran trabajo que hemos hecho. Y muchas veces somos más reconocidos fuera que aquí. Vamos a campos de Europa en los que es un acontecimiento que estemos. Incluso en España, vamos a canchas y no hay entradas y te dicen que los únicos que llenamos somos nosotros. Estamos haciendo cosas buenas para el baloncesto.

–¿Cómo querría que se recordara a este Real Madrid?

–Mis recuerdos tienen poco que ver con el juego. Serán muy personales. Todos se acordarán de la racha de Carroll en el tercer cuarto, pero yo eso lo veo muchos días en los entrenamientos. Un tío le está defendiendo increíble y mete cinco seguidas. Van a ser recuerdos del día a día, de la relación con los jugadores, muy míos...

–¿Qué sensación tuvo nada más acabar el partido?

–Felicitar a los chicos, no lo puedo evitar, y me ha pasado ya muchas veces. Una vez que veo ganado el partido lo que me sale es girarme y felicitar a todos, porque se lo merecen. Me sale muy de dentro. Aquí en el Madrid una cosa que me ha chocado mucho es que cuando ganas la gente te da las gracias y hablo de aficionados y de gente que trabaja conmigo. Me halaga mucho y me choca, porque soy yo el que tendría que dar las gracias.

–Este Madrid divierte y hace feliz a la gente...

–Que nos quieran ver, vender entradas, ya es un éxito. Para la final hubiéramos llenado el Bernabéu. Para mí eso es un éxito por encima de un título.

–Después de ganar su primera Copa del Rey, el presidente le comentó que quedaba la Liga, ¿le ha dicho algo similar ahora?

–Él nos exige y nos parece bien. Con la Euroliga comentó que no debía de ser tan fácil cuando llevábamos 20 años sin ganar, pero luego sí dijo lo de la Liga. A ver si somos capaces de mantener el nivel y de ganar la Liga sabiendo la dificultad que tiene.

–¿En qué se puede mejorar?

–Lo primero es que no tengamos problemas físicos, porque es algo que no podemos controlar y el equipo se resiente. Me gustaría que los chicos mantuvieran el mismo hambre, el mismo deseo y el mismo coraje que han mantenido durante la temporada. Me gustaría mantenerlo e incluso mejorarlo, pero es difícil, porque creo que el equipo llegó a la «Final Four» en un punto muy bueno.

–¿Esperaba que los nuevos, como Ayón o Nocioni, tuvieran un papel tan destacado en la final?

–Ayón es un grandísimo jugador que no había jugado en su vida un partido de Euroliga. Venía a una situación nueva y ha tenido la paciencia para volver, poco a poco, a su mejor nivel. Sin su voluntad, da igual el entrenador que estuviera, el mérito ha sido suyo. El «Chapu» ha sabido entender situaciones que no había vivido en su carrera. También le ha costado, pero ha sido capaz de dar lo mejor de sí mismo en momentos puntuales. El gran mérito de este equipo es que tengo trece jugadores estrella.

–El año pasado hubo un punto de inflexión con la derrota en Milán. ¿Ha habido este año algún momento similar al contrario?

–Sí. Nosotros hemos estado hasta diciembre, aunque suene bruto decirlo así, de pretemporada. Tenemos nueve jugadores nuevos, unos que vienen del Mundial fastidiados... Sabíamos que nos iba a costar mucho arrancar. Y ganamos mucho, aunque en ese momento no eran importantes las victorias ni las derrotas. Quizá el partido de Málaga y el inicio del «Top 16» en Belgrado fueron muy importantes. Por cómo perdimos en Málaga, haciendo un gran partido, y ante el Partizán en un campo dificilísimo.

–¿Y cómo se presenta el futuro?

–No me cambia mucho el ganar o no. No me hundo cuando pierdo en Milán ni me vengo arriba ni pienso que soy la leche cuando gano. Trabajo siempre igual porque, si no, estaría equivocado. Lo hago porque creo en ello, no porque gane más o menos. Es absurdo pensar sólo en el resultado.