Barça, por fin es lunes

El empate del Málaga, el «no» de Valdés y la derrota en Anoeta rubricaron una pésima semana para los azulgrana La Copa centra la atención

El portero del F.C. Barcelona, Víctor Valdés, durante el partido de Primera División de Liga disputado contra la Real Sociedad en el estadio de Anoeta de San Sebastián.
El portero del F.C. Barcelona, Víctor Valdés, durante el partido de Primera División de Liga disputado contra la Real Sociedad en el estadio de Anoeta de San Sebastián.

«Por fin es lunes», pensará más de uno hoy en can Barça. Y no le faltará razón. El conjunto azulgrana rubricó el sábado en Anoeta la peor semana en lo que va de temporada con su primera derrota en Liga. Coleccionaban los de Tito elogios por doquier gracias a su fútbol y, sobre todo, a sus excelentes resultados. Todo récord que osaba ponerse por delante era derrumbado con nitroglicerina. Nada se resistía a los azulgrana. Pero los últimos siete días han supuesto un frenazo en seco en esta inmaculada trayectoria. No apunta a ser algo alarmante, pero sí un aviso para que nadie dé nada por ganado. En enero no se puede levantar ninguna copa.

Tanto ante el Málaga en Copa como el sábado en Anoeta, el Barcelona encajó un gol en el último minuto que cambiaba el marcador. El de Camacho le complicó mucho la vida para seguir en liza en la Copa del Rey, y el de Agirretxe culminó una nueva remontada de la Real Sociedad ante los azulgrana. Entre esos dos tantos estalló una bomba en las oficinas del club: la negativa a renovar su contrato de Valdés, uno de los pesos pesados del vestuario y una de las claves en los éxitos de los últimos años. Una decisión que sorprendió a todos, incluidos sus compañeros. «Me he enterado por la Prensa», desvelaba Pedro en las entrañas de Anoeta. Ni siquiera Tito Vilanova lo sabía. Nada extraño cuando hablamos de un personaje de lo más peculiar como es el de L' Hospitalet.

No hay causa-efecto entre la decisión del portero y el resultado de San Sebastián, aunque más de uno se apresurara a verla, pero a nadie se le escapa que no ayuda en un entorno tan complicado como es el del Barcelona, predispuesto ahora a mirar y analizar con lupa hasta el último movimiento de Víctor Valdés hasta el día que se marche del club.

La amplia renta que había conseguido el Barça en la Liga le permite asumir tropiezos como el del sábado con tranquilidad. Además, la actitud del equipo fue más que correcta y Vilanova no tiene nada que reprochar a nadie. «Fue más mérito de la Real que demérito nuestro», se aprestó a señalar tras el partido. Los problemas serios para los azulgrana pueden llegar el jueves. En la visita a La Rosaleda ya no habrá vuelta atrás posible. Tras el 2-2 del Camp Nou, el Barcelona está casi obligado a ganar al Málaga para seguir vivo en la Copa del Rey. Será una buena ocasión para calibrar el impacto real que ha tenido esta primera mala semana del curso en la plantilla barcelonista. A veces un paso atrás supone dos adelante. Sólo a veces.