Campeona contra el tiempo

Mireia Belmonte es la campeona olímpica y del mundo de más edad en los exigentes 200 mariposa. En Tokio 2020 tendrá 29 años...

Mireia muerde la medalla de oro lograda en Budapest
Mireia muerde la medalla de oro lograda en Budapest

Mireia Belmonte es la campeona olímpica y del mundo de más edad en los exigentes 200 mariposa. En Tokio 2020 tendrá 29 años...

Nadar a mariposa es como intentar pasar por una pared. «El agua supone para los nadadores un muro a atravesar mucho más denso que el aire. Atravesarlo genera mucho más coste de energía. En mariposa y braza las posiciones de los nadadores son menos hidrodinámicas y, por tanto, generan en el agua mas turbulencias, más resistencia al avance y cansan mas», explica Santi Veiga, profesor de Biomecánica en el INEF de Madrid, que en la foto que acompaña a esta información explica por qué la española se proclamó campeona del mundo. Nadar los 200 mariposa supone, además, un esfuerzo extra. «En el último largo, debido a la fatiga, el nadador pierde su horizontalidad en el agua, empieza a frenarse más y paralelamente sus músculos se empiezan a agarrotar», continúa Veiga. Y añade, para explicarse: «Cada brazada de mariposa vendría a suponer algo parecido a una dominada en un gimnasio. Si tienes que hacer 4 series seguidas de 23 dominadas (cada uno de los pasos por 50 metros) con 6-7 segundos de recuperación en apnea (el nado subacuático de los tres virajes).... Imagina cómo tendrías los músculos en la última serie... Completamente congestionados». Queda explicada la carrera que domina Mireia, en la que es la reina olímpica y mundial. Una bestialidad.

La española sufrió en los últimos metros el pasado jueves, pero ganó el oro. El esfuerzo mereció la pena otra vez para una mujer que pelea contra el tiempo. Pese a que es una prueba que quema demasiado, Mireia insiste en seguir compitiendo en ella. El DNI no le preocupa. «Es diferente a otras épocas, no hay que mirar la edad de los nadadores», dice ella. En Río ganó el oro con 25 años, cerca de cumplir los 26. Nadie con su edad había conquistado los 200 mariposa en unos Juegos Olímpicos. En Budapest, el pasado jueves, con 26 años y camino de los 27, sumó el triunfo que le faltaba en un Mundial. Por supuesto, nadie lo había conseguido a su edad. La última campeona había sido la japonesa Hoshi. Tenía 24 primaveras en 2015 y ahora se ha retirado. La australiana Petri Thomas ganó con 25 en Fukuoka 2001 y poseía el récord de la más veterana. Hay alguna más con 24, pero la gran mayoría de las demás vencedoras son nadadoras de 20 años o incluso de menos. Mireia ya ha roto esa barrera y está dispuesta a hacer lo mismo con otras. «Los nadadores con 17 años ya tienen el dominio técnico y por eso empiezan tan jóvenes, pero se está demostrando que con 20 largos puedes seguir adelante. Hace tiempo se retiraban antes, para dedicarse a otra cosa, pera ahora la preparación ha evolucionado y también tienen más medios económicos», piensa Santi Veiga. «El único problema puede ser la recuperación. A más edad, recuperas peor», prosigue. Y entonces es cuando entra en juego el entrenamiento. Ahí está la clave. Los 80 kilómetros a la semana que nada Mireia, muchos en altitud en Sierra Nevada, sirven para hacer frente al cargado calendario que se impone la española. Después del Mundial tiene pensado hacer la Copa del Mundo. A continuación le tocará sentarse a pensar qué buscará en los Juegos de Tokio 2020, porque el entrenamiento de 2018 y 2019 tienen como fin principal la capital de Japón.

«Oye, Mireia, tú vas a tener 29 años, ya nadie había ganado los Juegos con 25 y lo has hecho tú, ¿quieres ganar ahora con 29? Ésa sería la pregunta», explicó Fred Vergnoux en este periódico antes de partir a Budapest. Está por ver si sigue nadando en todas las pruebas en las que compite ahora. Mireia, de momento, sonrió cuando se enteró de que el 1.500 libre pasaba a ser olímpico en Tokio. En esa distancia ganó una plata el pasado martes. A ella la edad le importa poco.