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Cara a cara: ¿Tiene motivos el Barça para sacar pecho?

NO: Humildad o batacazo grande; por José Luis Sánchez

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Querida Carme, no está el Barcelona para tirar cohetes. Se ha encontrado de casualidad en lo más alto de la tabla. No es fiable. Luis Suárez es el mismo que lleva cuatro años sin marcar lejos del Camp Nou en Champions y el tridente es un concepto que un día funciona y otro desaparece... como en Dortmund. Harías bien en hacer autocrítica, lo mismo que hizo Zidane tras perder en Mallorca. El Real Madrid es un equipo irregular y debe mejorar ese punto débil. Yo no sacaría demasiado pecho porque Valverde estaba en entredicho hasta hace dos días. El Barça aburre y en cuanto hay un rival serio encaja goles como si estuviese en una verbena. Humildad, amiga.

Cuidado... Eres aventurada descartando al equipo de Zizou para la Liga. Ha sido la primera derrota y no fue merecida. Quizá hubo demasiada rotación o estuvieran pensando en la final de Estambul o faltó suerte. Pero este Madrid no transmite que quiera tirar la Liga. En Bilbao o Granada quizá los culés también quisieron tirarla, ¿o no? Calma, el Clásico son tres puntos, aunque para vosotros sea el partido del año. Cuanto más honda sea la fosa que le quieras cavar al Madrid más extraordinaria será su resurrección.

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¿Y el VAR? Deberías reconocer que el Madrid fue perjudicado en Mallorca. Un penalti a Casemiro, otro a Ramos y el escandaloso agarrón a Brahim. Como pasó en Villarreal con la pena máxima a Vinicius, el VAR estaba a otra cosa. Serían tres puntos más, líderes y viendo a los Messi Boys por el retrovisor. Pero así funciona el sistema. Estoy esperando también a que revisen algún manotazo o algún menosprecio de Suárez... porque están demasiado despistados. Sólo te

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recomiendo un dicho muy español, que los árboles no te impidan ver el bosque... y este es mío, porque las ramas te pueden bloquear el paseo.

Líder porque hace las cosas bien; por Carme Barceló

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Aquí el único pecho es el que, abierto, mostró el Barça ante el Eibar. Saltó al campo con la intención de cerrar el partido con velocidad, toque y empatía en lo que a Messi, Suárez y Griezmann se refiere, y con un De Jong que ha llegado para hacer historia. Cuatro victorias consecutivas lleva en la Liga el Barcelona, y eso confirma la línea ascendente del equipo de Valverde, inversamente proporcional a la de Zidane. La palabra «líder» va de la mano de los azulgrana desde hace tiempo, demostrando que esta competición importa y mucho. Es el sinónimo de hacer bien las cosas. Los merengues, en cambio, parece que la desprecian. O eso o no dan más de sí. Ni jugadores ni entrenador, al que la batería de la varita mágica le ha dejado tirado y el manual de psicólogo le ha caducado. El Barça marcha en una mejor clasificación que la pasada temporada en cuanto a puntos. 19 suman ya. Eso no es sacar pecho. Eso es una realidad tozuda, que diría nuestro apreciado Damián.

Tres eran tres Perdonen. Corrijo. Tres son tres. En presente también tozudo. Querías jubilar a Luis Suárez y ahí lo tienes, marcando goles. A su lado la vigente Bota de Oro que poco más puede demostrar al mundo en este Barça con el que se ha comprometido en cuerpo y alma. Diez minutos «on fire» de Messi son 90 de un Real Madrid que viaja con carencias y «apretadito» a Turquía, donde se juega la temporada. Y ahí tienes a Antoine, encajando poco a poco y con seguridad. Un, dos, tres que han goleado a la vez.

Llorando que es gerundio Vi tu tuit, compañero José Luis, y tenía empañada la pantalla del móvil. Cuántas lágrimas por supuestos penaltis –tres me parecen pocos– y por la, según tú, incompetencia del VAR. Asume otra vez la terca realidad: este Madrid se aguanta con hilos. Y no son los del palco del Bernabéu...