«Caso Arandina»: «Ni vídeo ni audio»

El entorno de los tres futbolistas acusados de una presunta agresión sexual asegura que están tranquilos y que no existe ninguna grabación que los incrimine. El equipo juega hoy

El entorno de los tres futbolistas acusados de una presunta agresión sexual asegura que están tranquilos y que no existe ninguna grabación que los incrimine. El equipo juega hoy.

La persona que contesta al teléfono en las oficinas de la Arandina CF dice buenos días a las siete y media de la tarde. En el club están descolocados y desbordados desde que tres de sus futbolistas fueran denunciados y detenidos por, presuntamente, abusar de una menor de 15 años. El presidente, Pedro García, confiesa que ha llegado a tener 150 llamadas perdidas en el móvil y que ya sólo pueden ponerse en manos de la justicia y dejar pasar el tiempo. «Está todo bajo secreto de sumario y es algo que ya no va con nosotros, hicimos el comunicado y ya está». Han decidido no volver a pronunciarse sobre un caso especialmente delicado en un pueblo en el que «todo el mundo se conoce» y hay algunas cosas «que no están del todo claras».

«No os voy a decir el horario del entrenamiento, los chicos necesitan tranquilidad y esto no puede ser. En ese polideportivo hay menores y los padres están empezando a protestar», insisten desde la sede de un club que ha estado dos temporadas en Segunda B antes de caer a Tercera en el curso actual. Hoy juegan fuera de casa, contra el CD Burgos Promesas 2000 y ya les ha llegado la información de que se han multiplicado las peticiones de acreditación para el primer partido después del lío. Un choque que sería totalmente anónimo en otras circunstancias, pero no en las actuales.

Ayer por la mañana la plantilla entrenaba con toda normalidad en El Montecillo. «Sí, ahí en el campo central está el primer equipo, creo que faltan tres y no parece que vayan a venir», bromeaba un socio del club que había ido a ver a su sobrino, que juega en el equipo cadete. «Habrá que tomárselo con humor, qué le vas a hacer», añadía. Los tres que no iban a llegar al entrenamiento siguen en prisión a la espera de las declaraciones de la próxima semana y ya han sido despedidos de manera fulminante. Todas las conversaciones en la mañana de ayer trataban sobre lo mismo. «Estos chicos se han arruinado la vida, han quedado marcados, ¿dónde van a ir a pedir trabajo ahora?», se escucha nada más entrar en el recinto.

El trío de sospechosos compartía piso en el centro de Aranda. El alquiler corría a cuenta del club y, como no eran de allí (venían de León) y llevaban poco tiempo, los vecinos no saben mucho de ellos. «No hacían más ruido de lo normal. Llevo cuarenta años viviendo aquí, nunca ha habido un problema y ahora estamos en boca de todos por esto. Es un problema suyo, que lo resuelvan», lamentaba una señora al entrar el portal que hasta ahora era el de los presuntos implicados. Habían fichado por la Arandina a través de un representante de los que mueven futbolistas en estas categorías a cambio del cinco por ciento de comisión. Poca cosa para las cantidades que se manejan en Tercera. Unos 500 euros al mes puede ganar uno de estos jugadores dependiendo de las primas por victoria o punto conseguido.

Desde su entorno se pide respeto por la presunción de inocencia y se asegura que ellos esperan tranquilos en la cárcel una resolución. «Están seguros de que no hay ningún vídeo ni ningún audio de lo que sucedió, tal y como se ha dicho. Sostienen que no grabaron nada que les pueda incriminar y están convencidos de que no han hecho nada malo». Algo que coincide con el rumor de que existen cuatro audios de Whatsapp que irían en contra del testimonio de la chica. Defienden también que conocían a la menor de otras veces y que ella tenía una relación muy cercana con el más joven de los tres, supuestamente con el que se fue al piso aquel jueves que parecía uno más de fiesta. Es el día elegido para ir a tomar algo para los futbolistas del equipo antes de centrarse en el partido del fin de semana. Por ejemplo, al Savoy uno de los bares más populares de la ciudad.

Allí coincidieron y lo que pasó después es una incógnita de la que a los vecinos les cuesta hablar. «No os voy a decir nada. Conozco a los padres de ella, tiene otras dos hermanas más pequeñas y bueno...», se detiene una dependienta de la misma calle en la que está el piso de los jugadores y el colegio al que va la menor. El presidente del club cuenta que se enteró de lo que sucedía precisamente por un conocido del barrio mientras desayunaba en el bar. «Me comentaron que se llevaban detenidos a tres de mis chicos, fui corriendo para ver qué pasaba, pero ya no pude hablar con ellos. Estaban incomunicados y me dijeron que lo demás se encontraba bajo secreto de sumario». Con la familia de sus ya ex futbolistas intentó ponerse en contacto también, aunque sin éxito hasta ayer.

El martes comenzarán las declaraciones en el Juzgado número 1 de Aranda, según la «SER». La madre de la chica será la primera en explicarse y después lo hará la psicóloga que recogió el relato de la agredida. En mitad del ruido, la plantilla preparaba ayer jugadas a balón parado con normalidad... si eso es posible a día de hoy.