Aún no estamos en Kiev

El Real Madrid resolvió por la mínima su compromiso liguero ante un combativo Leganés. Zidane alineo a su equipo B, que cumplió perfectamente el objetivo de asegurar los tres puntos. En el once titular del sábado el técnico francés siguió con su particular política de rotaciones y la mayoría de titulares descansaron pensando en el decisivo enfrentamiento de mañana ante el Bayern en el Bernabéu.

Los blancos van a llegar con dos bajas significativas, las de Carvajal e Isco, aunque éste se entrenó ayer ya con el grupo al igual que Nacho, también recién salido de una lesión. El Bernabéu está dispuesto a vivir una noche mágica, otra más en Europa. Y se va a preparar esa atmósfera única de las grandes citas de la Champions con un público muy consciente de lo que se juega el club, ni más ni menos que una nueva final de Champions y seguir agrandando la leyenda.

Es cierto que el resultado de la ida en feudo alemán fue muy bueno, pero ahora nos toca rematar la clasificación. Por ello, el Madrid necesita de su mejor versión futbolística. Y quiero hacer un ejercicio de reflexión sobre lo que ocurrió en la vuelta ante la Juve, donde el resultado de Turín era inmejorable con aquel 0-3. Pero recuerdo que los italianos nos empataron, aunque al final el ADN madridista volvió a imponer su autoridad. Queremos ver a un gran Real Madrid. Y eso nos obliga a todos los que vamos a estar presentes mañana en el coliseo blanco a llevar en volandas a nuestro equipo desde el principio hasta el final. Hay que empujar a los jugadores a conquistar un triunfo que nos colocará en la finalísima de Kiev. Por eso insisto en advertir que aún no estamos allí, no estamos todavía en Kiev, y Zidane y sus chicos deben estar concentrados al máximo. Así que mañana todos juntos a gritar: ¡Hala Madrid!