De Málaga a Madrid suena Míchel

La Razón
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José Miguel González Martín del Campo llegaba a Málaga hace un mes cargado de ilusión y con ganas de trabajar de nuevo en España, después de pasar por Rayo, Getafe, Sevilla, Grecia, Francia... y de hacer una labor importante como director de la cantera del Real Madrid. Cinco partidos al frente del Málaga han servido para tener enchufada a la afición malacitana, que disfrutó como hacía tiempo no recordaban.

Enemigo azulgrana

Un triunfo que deja al Málaga ya fuera de peligro del descenso y que, de paso, le dio vida al Real Madrid tras su pinchazo en casa contra el Atlético. El nombre propio de la jornada ha sido el de Míchel, que no cabía de gozo, como se pudo ver en las imágenes televisivas, cuando el conjunto malacitano hacía el segundo gol que sentenciaba el encuentro ante los de Luis Enrique. Esas imágenes eran el máximo exponente para el hombre que durante muchos años llevó como futbolista el «8» en la espalda en la camiseta del Real Madrid y que se las tenía tiesas cada vez que se enfrentaba al enemigo azulgrana.

Montañas blancas

El destino quiso que de una forma indirecta esta victoria del Málaga haya tenido doble dirección. Por un lado, sumar tres puntos de oro para alejarse de los puestos de descenso y evitar ya sustos, y por otro fortalecer la posición del Real Madrid, que había empatado el derbi, en su lucha por el título con el Barça. Como me dijo Míchel ayer, «la fe mueve montañas, y si son blancas con azul mucho mejor». Míchel, como siempre, se mostró con su tono alegre y gran sentido del humor: «El Madrid no necesita que le echen ninguna mano porque va a ser campeón, pero como “malaguista-madridista” me gusta que se haya producido esta historia». Espero que Zidane le llame para agradecerle el favor, ya que a las seis de la tarde no tenía ganas de cenar y a las once, al entrenador del Madrid ya le apetecía comerse una vaca entera.