Los capitanes del Real Madrid deben dar la cara

Sergio Ramos. Foto: Alberto R. Roldán
Sergio Ramos. Foto: Alberto R. Roldán

Después del Mundial de Clubes, donde el Madrid se proclamó brillante campeón, el equipo regresaba a la realidad de una Liga cada vez más dura de digerir. El empate del jueves en Villarreal obligaba al equipo de Solari a echar el resto en el Bernabéu, pero las cosas no pudieron empezar peor cuando prácticamente en el primer minuto de juego un derribo de Casemiro a Mikel Merino supuso el penalti en contra y el 0-1. Tocaba remar otra vez cuesta arriba... en la Liga. Pero si se empezó mal, se acabó peor, con otra derrota dolorosa. Hay que reinventarse.

Penalti y carencias. Es cierto que el Madrid dominó en los 45 minutos iniciales y que creó las mejores situaciones de gol. El equipo blanco presentó novedades en el once como el estreno de Vinicius como titular en el campeonato liguero. El brasileño se mostró muy bullicioso y buscó siempre la verticalidad, el desborde y crear peligro a la zaga donostiarra. Para mí, y creo que para todos, Vinicius fue el jugador más destacado del equipo. Pero faltan cosas, más allá de que hubo un penalti claro de Rulli al brasileño que no se señaló. Lo de siempre. Aunque esa circunstancia no exime de que yo critique las carencias del equipo.

Un paso al frente. Falta un «matador de área», falta fútbol regular y sobran errores atrás. Hay muchas cosas que corregir en este Real Madrid. Es la hora de que los líderes, los capitanes de este grupo, den un paso al frente de verdad, que den la cara como ocurría en mi época. Esta situación sólo la pueden revertir primero ellos y luego todos juntos en ese vestuario. Aunque para ganar la Liga un año más esto se ha puesto casi imposible, hay que seguir peleando y siempre nos quedará la Champions y hasta la Copa del Rey. Pero hay que reaccionar ya.