Portugal resiste y triunfa

Portugal salió con un planteamiento conservador, aguantó a Francia y la baja de su líder, creció con el paso de los minutos y se llevó la victoria con el zarpazo letal de Eder.

Portugal salió con un planteamiento conservador, aguantó a Francia y la baja de su líder, creció con el paso de los minutos y se llevó la victoria con el zarpazo letal de Eder.

Portugal, su propuesta... la suerte

Dispuesto a amontonar gente sobre la figura inconmensurable de Rui Patricio y la solidez de Pepe, sus dos columnas. Repliegue intensivo, acumulación de efectivos y buscar un pelotazo sin criterio a la velocidad de Cristiano o Nani. En el 5’, una pincelada. Pelotazo largo de Cedric de 50 metros y Nani remata desde fuera. Ante este desorden, Renato Sanches rompe su pasillo y se transforma en el gran agitador: la busca, se cae, se enreda, la pierde... Ésa es la propuesta de Portugal. En el 20’, silencio: CR se va del partido. Entra Quaresma por él. A partir de ahí, Portugal se blinda con posesión: intenta tocar, circular y aliarse con el reloj. El portero salvó los muebles, también en la segunda parte, pero los lusos crecen. Francia se va apagando con el paso de los minutos, se hunde, y su rival empieza a asomarse por la meta de Lloris hasta que Eder marca.

Francia no supo ganar

Francia inició la final con intensidad, apoderándose del balón y del control del juego. La banda izquierda era su vía de penetración. Payet se agiganta y Griezmann se ofrece en el enganche. En el 9’, un «press-pérdida» sobre Pepe, pase de la muerte y Griezmann provoca la primera intervención de Rui Patricio. En el 20 todo se diluye. La lesión de Ronaldo provoca otro partido, espeso sin ritmo, contagiado por lo que significó la pérdida del «7». Aparece Sissoko y rompe el embarullado planteamiento francés. Otra ocasión en el 33 y una siesta hasta el descanso. Sale con fuerza en la segunda parte, entra Coman para jugar por banda. Cambio de sistema. Asedio, se masca el gol, pero Portugal resiste. Ayuda el poste en la última jugada de Gignac. Se apaga el anfitrión. Sin físico se queda en nada. En la prórroga, los dos equipos con la luz roja encendida.