Puntos de sutura y los crosantinos de Morata

Fue en el campo del colista Huesca, sí, pero ahí el Atlético llegaba con media en las agujas tras el batacazo copero ante el Girona y con su ya habitual plaga de lesiones, esta vez siete nada menos (Savic, Filipe Luis, Saúl, Vitolo, Gelson, Kalinic y Costa), lo que dejó al equipo con sólo 13 jugadores de la primera plantilla, dos de ellos porteros, y una lista completada con chavales de la cantera. Tocaba levantarse y el equipo lo hizo con tres puntos de sutura a la espera de sacar gente de la enfermería y de la llegada de Álvaro Morata, que está ya a punto de caramelo.

Milagros Oblak. Hubo susto inicial porque el Huesca salió a por todas y tuvo un palo y una ocasión de oro en un mano a mano del Cucho con Oblak, que resolvió el mejor portero del mundo con uno de sus milagros. Suele hacer uno o más por jornada. A partir de ahí, el Atlético fue imponiendo su superioridad técnica, aun sin jugar con un «9» referente, labor de ataque que compartieron el escurridizo Correa y un Griezmann que cada vez lee mucho mejor los partidos del equipo, cuándo hay que acelerar, pasar, marcar o asistir.

La broma del Bernabéu. Así que el Atlético pudo acabar un encuentro sin sobresaltos en su tramo final, lo que ya es noticia. Como lo va a ser el fichaje inminente de Morata, que volverá a la casa rojiblanca después de haberse ido con 15 años para labrarse su carrera profesional en el Real Madrid, y haber pasado por la Juve y el Chelsea. Todo parece ya OK y en las próximas horas el Cholo y el ariete español volverán a bromear como ya lo hicieron en la banda del Santiago Bernabéu en un derbi de Champions, cuando aquel «vente conmigo, que jugarás más», que se llegó a decir que le dijo, lo convirtió Morata en «Simeone me hizo una broma y me pidió unos crosantinos de la marca que he montado». Igual el martes desayunan juntos...