La AMA quiere sangre

Reclama las bolsas de plasma incautadas en la «operación Puerto». La declaración de Eufemiano Fuentes se retrasa hasta hoy

«¿Dónde se puede coger un taxi?». Ésa era la única preocupación de Eufemiano Fuentes al salir del juzgado de lo penal número 21 de Madrid. El médico, principal acusado en el mayor juicio contra el dopaje que se haya celebrado nunca, no llegó a declarar ayer, como estaba previsto. Las cuestiones previas del juicio por la «operación Puerto» consumieron la mañana, pero no los nervios del ginecólogo canario. Ni siquiera la petición de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) de acceder a las muestras de sangre cuando concluya el juicio fue capaz de alterarle.

La petición, a la que se adhirió el resto de acusaciones particulares, es lo único que puede evitar que los acusados se marchen del proceso con poco más de una multa de 16.000 euros y dos años de inhabilitación. La petición de la AMA puede conseguir, además, que el proceso adquiera el sentido que nunca tuvo por culpa de la legislación española, que trataba el dopaje en el momento de los hechos juzgados (mayo de 2006) como un delito contra la salud pública. Si la petición de la Agencia Mundial Antidopaje prospera, las bolsas de sangre incautadas –224, de las que se conservan poco más de 90– pueden empezar a desvelar el nombre de sus propietarios que, casi siete años después, siguen sin investigarse porque no es el fraude deportivo lo que se juzga. Además, el CONI (Comité Olímpico Italiano) ha pedido tener acceso al ordenador de Fuentes. La acusación ha pedido también la comparecencia de Tyler Hamilton, uno de los ex compañeros que testificaron contra Lance Armstrong.

A pesar de todo, estaba tranquilo Eufemiano, que lo primero que hizo al concluir las cuestiones previas fue dar un beso a su madre, que le esperaba fuera «muy nerviosa», y preguntar por el cuarto de baño. Tampoco le afectaba el revuelo generado por los medios de comunicación. Había casi 200 periodistas acreditados, una marea ingobernable para los servicios de seguridad del juzgado, que ante la imposibilidad de mantener el orden, acabaron recurriendo a un silbato para que se respetara una fila que no existía.

A las 11:05 entraron los acusados en la sala y no la abandonaron hasta las 13:45. Entonces afloraron los nervios de Yolanda Fuentes, la hermana de Eufemiano, que desapareció mientras los funcionarios enloquecían en su busca. Cuando la juez, Julia Patricia Santamaría, permitió el acceso de los medios, los nervios no la habían abandonado. «Parecemos monos de feria», se quejaba mientras esperaba de pie junto al resto de imputados –su hermano Eufemiano, Vicente Belda, Ignacio Labarta y Manolo Saiz– a que los fotógrafos, agrupados en pelotones que parecían de fusilamiento, hicieran su trabajo. «Es una exhibición circense», comentaba en voz alta Ignacio Arroyo, el abogado de Saiz. El ex director del Liberty fue el primero en llegar y el primero en salir, visiblemente enfadado, aunque Jesús Manzano, el ex ciclista que destapó la trama de dopaje, retiró los cargos contra él. El juicio se reanuda hoy con la declaración del doctor Fuentes. El resto espera su turno, que puede aplazarse a mañana.