Los secretos de Eufemiano

«Soy el único que sabe si Marta Domínguez está en la ''operación Puerto''. Ni siquiera ella lo sabe», aseguró ayer a la salida del juicio

Imagen de archivo del doctor Eufemiano Fuentes
Imagen de archivo del doctor Eufemiano Fuentes

Hay días en que Eufemiano Fuentes sonríe. Como ayer. Días en que se siente afortunado porque una de las peritos, Carmen Ferrer, no es capaz de defender de manera convincente su informe sobre los efectos nocivos de las transfusiones.

Hay días en que Eufemiano Fuentes sonríe. Como ayer. Días en que se siente afortunado porque una de las peritos, Carmen Ferrer, no es capaz de defender de manera convincente su informe sobre los efectos nocivos de las transfusiones. Eufemiano sonríe y su sonrisa lo acompaña hasta el final del juicio. Y allí, cuando se encuentra con la Prensa comienza a hablar como a él le gusta, dando la sensación de que lo que se calla es mucho más valioso que lo que anuncia. «El único que sabe si Marta Domínguez está o no en la ''operación Puerto'' soy yo. Ni siquiera ella lo sabe. Y la única persona que lo va a saber es la jueza, que para eso le ofrecí la posibilidad», afirma.

Eufemiano estaba dolido por las afirmaciones del presidente de la Federación Española de Atletismo, José María Odriozola, en las que aseguraba que las investigaciones sobre el dopaje, y sobre Marta Domínguez en concreto, «no deben basarse en rumores». «Como mejor estaría es calladito», asegura el doctor Fuentes. Odriozola presume, además, de ser el hombre que expulsó a Eufemiano Fuentes del atletismo. «Puedo entender que tenga lapsus porque tiene ya una edad. Mi compañero José Luis Merino, hematólogo, tiene 71 años y no está aquí porque tiene alzhéimer. José María Odriozola es mayor», advierte. «No nos escapamos nadie, no lo digo por una cuestión personal», añade. Pero sí hay cuentas personales pendientes entre ellos. «No me echó él. Yo le puse limitaciones. Es doctor en Química, como yo doctor en Medicina, y se dedicó a publicar informes sobre hematología, hematoterapia y transfusiones. Y un químico, aparte de tratar con probetas y dar clases, no creo que pueda saber mucho de hematología», asegura. «Ganó las elecciones en el 89 y yo dimití en el 86. El presidente de entonces, Juan Manuel de Hoz, me pidió por escrito que siguiera siendo su asesor y continué hasta los Juegos de Seúl en el 88», relata Eufemiano. Entonces, hace 25 años, el doctor Fuentes ya «detectó» conspiraciones contra él. «Querían implicar a mi mujer en un caso de dopaje. Nunca en su orina ha aparecido un anabolizante, ni siquiera cuando la envenenaron con un producto para adelgazar», dice. Su esposa, Cristina Pérez, mantiene todavía el récord de España de 400 metros vallas. «Batió cuatro veces en un mes el récord de España y una de las veces le encontraron un producto anorexiante, que utilizan las personas ''gruesas'' para perder el apetito y adelgazar. No se sabe su procedencia, la intoxicaron o se lo añadieron al agua», explica. Y aquello acabó por convencer a Fuentes de que debía abandonar la Federación de Atletismo.

Después, Fuentes se centró en el ciclismo, que es lo que le ha llevado hasta el banquillo. Ayer, los peritos Carmen Ferrer y Rafael Cabrera argumentaron sus informes hematológicos ante las partes. Con más éxito el segundo. A la primera, Tomás Valdivielso, el abogado de Eufemiano, la acusó de que parte de su informe era un plagio de una información aparecida en el diario «20 minutos». «Puede que hayamos consultado las mismas fuentes», se defendía Carmen Ferrer, a pesar de que no incluye bibliografía para sustentarlo.

Ferrer se enredó con los plazos sobre la caducidad de la sangre. «Refrigerada a 4 grados puede aguantar cuatro meses», aseguró. Unos plazos que no se corresponden con los que establece el real decreto que regula la conservación de la sangre, que lo fija en 49 días. Asegura que los efectos adversos de una transfusión pueden ser inmediatos, especialmente para el corazón, al que se somete a un gasto mayor por el aumento de la viscosidad de la sangre», agregó. Después se disculpó por no ser especialista en transfusiones. «No soy hematóloga».

Trombosis, ictus o infartos

Rafael Cabrera, el perito que firma el informe principal de los presentados ayer, explica los riesgos de la administración de EPO en personas sanas o las reinfusiones de concentrados de hematíes para aumentar el hematocrito. «En personas con niveles altos, por encima del 55 o el 60 por ciento de hematocrito, los riesgos cardiovasculares se multiplican. Pueden provocar insuficiencias cardiacas, infartos, ictus, trombosis...».El juicio se suspende hasta el próximo lunes al renunciar la defensa de Manolo Saiz a los testimonios de los antiguos doctores del equipo Liberty, Sergio Quílez y Raquel Ortolano. La abogada del Estado y las defensas de Fuentes, Belda y Labarta también renunciaron al perito que iba a declarar mañana.