«No engaño, fin de la historia»

Froome se refresca durante la rueda de prensa
Froome se refresca durante la rueda de prensa

Llegado el día de descanso, el Tour se aburre. Los periodistas se aburren. Debe de ser el hábito, que hace al monje, la costumbre de levantarse con un programa de ruedas de prensa insustanciales que saltan por los aires con el anuncio del registro al hotel de un equipo o del positivo del corredor equis. Michael Rasmussen, en 2007; Remo di Gregorio, y Frank Schleck el pasado año... Son ya tantos que se da casi por hecho que en estas jornadas de «reparación» algo va a pasar, que la bomba va a estallar en cualquier momento. Se acentúa mucho más en un segundo día de reposo, mucho más aún con una carrera muerta, en lo que a la disputa de la victoria se refiere, desde la octava etapa en Aix3 Domaines, cuando Chris Froome sometió a todos los rivales a la dictadura de sus piernas. Y mucho más todavía después de lo del domingo, lo del Mont Ventoux y su exhibición, tan poderosa y fantástica para algunos como difícil de creer para otros.

Con ésas se despierta el Sky en Orange cuando a las diez de la mañana un centenar de periodistas llenan la sala adyacente al comedor donde desayunan los corredores, a la espera de Chris Froome, atentos como buitres con las garras afiladas sobrevolando sobre su presa. Es un hombre paciente Froome, y tranquilo, mucho más que eso, pero ya no puede más y explota cuando, una tras otra, todas las preguntas que le formulan giran en torno a la credibilidad de su aplastante superioridad. «Creo que es muy triste que el día después de la victoria más importante de mi vida estemos hablando de dopaje», argumenta, o lo intenta.

Porque detrás de los ataques tan bestiales en el Mont Ventoux, de todo su Tour, en el que nadie se acerca siquiera a poder soplarle en las orejas, hay mucho. Tanto. «Hemos dormido en volcanes, hemos estado fuera de casa durante meses, hemos trabajado a tope para esto... Y aquí estoy, básicamente siendo acusado de ser un tramposo y un mentiroso. Eso no está bien». Así transcurrió la conferencia de prensa, con menciones a Lance Armstrong incluidas: «Él hizo trampa, yo no estoy engañando. Fin de la historia».

Junto a él, David Brailsford, el mánager del Sky, igual de indignado que el ciclista. «Es un día de descanso, son las 10 de la mañana, y estoy tratando de defender a alguien que no ha hecho nada malo», dice Brailsford. «Dime qué podríamos hacer para que no tuviéramos que responder a la misma pregunta una y otra vez».

A mediodía tiene Alberto Contador convocados a los medios y, claro, la primera pregunta, sobre Froome, el cabreo del británico y su credibilidad. Y se enfada también él, avisa que aguantará dos preguntas sobre dopaje y a la tercera se levantará y allí los dejará a todos. «No tengo por qué dudar de Froome; es un profesional que lleva todo el año a un gran nivel. Sus resultados son fruto de su trabajo. Lo hace de forma limpia y para demostrarlo están los controles», concluye.