Ciclismo

Los Lagos recuperan su leyenda

Nairo Quintana se impone en la etapa y recupera el maillot de líder. Después de muchos años, Covadonga volvió a ser el escenario de una pelea entre los grandes de la general y no terreno para que triunfen las escapadas

Nairo Quintana y Chris Froome, en el pelotón durante la décima etapa de la Vuelta Ciclista a España 2016.
Nairo Quintana y Chris Froome, en el pelotón durante la décima etapa de la Vuelta Ciclista a España 2016.

Nairo Quintana se impone en la etapa y recupera el maillot de líder. Después de muchos años, Covadonga volvió a ser el escenario de una pelea entre los grandes de la general y no terreno para que triunfen las escapadas

Nairo Quintana esperó a cruzar la línea de llegada para apretar el puño y celebrar la victoria. Todos los segundos cuentan y la foto queda igual de bonita bajo la pancarta de meta que un poquito más allá. No hay tiempo que perder.

El colombiano, y el resto de favoritos, devolvieron a los Lagos el aire legendario que los envolvía en 1983, cuando los descubrió la Vuelta. Entonces, cuando la montaña asturiana esperaba a Hinault, triunfó Marino Lejarreta, el primero de los grandes en inscribir su nombre en la cima. Pero en los últimos años los Lagos habían perdido épica. Quedaba sólo el recuerdo de aquellas gestas inaugurales –aquí comenzó Perico a ganar su primera Vuelta– y llenó su historia de ganadores intrascendentes para la general, de ciclistas que aprovechaban el consentimiento de los que disputan la general para hacerse un hueco en la memoria.

Ayer los Lagos recuperaron su razón de ser. Fue la primera batalla real entre los grandes, la primera montaña que mide las fuerzas de los favoritos. Y el más fuerte fue Quintana. El colombiano llegó al podio del Tour casi sin querer, escondido en el grupo, invisible para las cámaras de televisión. En la Vuelta necesitaba otra cosa. Necesitaba hacerse tangible, real, en las subidas para distanciar a Froome antes de la contrarreloj de Calpe, la etapa que espera el británico para dar su golpe de autoridad. «Por lo menos necesito llegar con tres minutos ahí», asegura Quintana.

Atacó Contador en las primeras rampas del ascenso a los Lagos y Froome dio muestras de debilidad. Se quedó con sus compañeros Kennaugh y David López, mientras Contador y Nairo se marchaban. Y con ellos, Valverde. Fueron engullendo ciclistas que caían de la fuga que marchaba por delante al iniciar la ascensión. Omar Fraile se agarró a ellos con los dientes apretados. Gesink, el último en rendirse, sólo cedió cuando Nairo Quintana ya marchaba solo.

Quintana abandonó la compañía cuando quedaban tres kilómetros y medio para el final. Fue entonces, cuando caminaba en soledad, cuando se hicieron visible los jirones del maillot producidos en una caída. «Ha habido un enredón en la parte de delante, bajábamos bastante rápido y en un frenazo nos hemos estrellado unos contra otros», explicaba después el colombiano. «Tengo un golpe en la cadera y en el codo, un poco en la rodilla. Estoy bastante dolorido, espero que no me pase factura. Por suerte, mañana tenemos día de descanso», decía el de Mosvistar.

Quintana corría por la etapa por delante. Froome corría por la Vuelta por detrás. Llegó a perder casi un minuto cuando aún iba arropado por sus compañeros en la subida. Pero las distancias empezaron a descender cuando inició la remontada. «Ha subido como si fuera una contrarreloj», afirmaba David López. «Es difícil comprender la forma de correr de Froome, pero poco a poco vamos cogiendo su estrategia y esperamos encontrar la forma de seguir sacando más ventaja», reconoce Nairo. Ese conocimiento fue el que llevó a Alejandro Valverde a guardarse algo de fuerzas para esperar al ganador del Tour. «Se queda y remonta a una velocidad espantosa», afirma.

Pero Valverde resistió casi hasta el final. Lo justo para mantener la segunda plaza por un segundo ante el británico. Nairo vuelve a mandar.