Una joven de 80 años

La Vuelta celebra su 80 aniversario en la Casa de Campo con muchos de los corredores que la hicieron grande

Un Renault 4 espera aparcado a la puerta del restaurante donde la Vuelta celebra su 80 cumpleaños. No es parte del decorado, pero podría serlo. La organización de la carrera había preparado un paseo en bici en el que participaron muchos de los históricos que acudieron a festejar un cumpleaños que también era el suyo. Algunos, con sus viejos maillots. El amarillo de Álvaro Pino como ganador de la Vuelta del 86 relucía como nuevo. El de Perico Delgado, de un año antes, parecía haber sufrido más desgaste. Bahamontes, a punto de cumplir los 87 años no se subió a la bici, pero aprovechaba para saludar a viejos amigos. Fede fue el primer español en ganar el Tour, pero no ganó nunca la Vuelta. Recuerda, eso sí, sus duelos con Loroño, especialmente en la Vuelta del 57. “Me atacaban mis compañeros”, dice. Bernardo Ruiz fue tercero en aquella carrera que ganó Loroño. Él ya había ganado la del 48 y recuerda haber visto la primera edición al paso por Orihuela, su pueblo. Ahora, apoyado en un bastón, rememora viejos tiempos acompañado por su hijo Bernardo.

Angelino Soler, que mantiene el récord de ser el ganador más joven de la Vuelta, mezcla los buenos recuerdos con los malos. Ganó en 1961, a los 21 años, pero muy cerca estuvo de dejar la bicicleta poco después. “No me gustaba el ambiente, ni el deportivo ni el social. He visto pelearse a Bahamontes y a Salvador Botella”, comenta. “Ahora tampoco me gusta”, añade. Echa de menos más solidaridad entre los propios ciclistas.

Javier Guillén, el director de la carrera, explica por qué ha elegido la Casa de Campo para celebrar el aniversario. Allí acabó la primera etapa de la historia de la Vuelta, celebrada el 29 de abril de 1935. Una fechas ahora extrañas, pero que siempre pertenecieron a la Vuelta española hasta hace 20 años. “Hoy cumplimos 80 año y quiero hacer una reivindicación. La Vuelta es patrimonio del deporte español, pasamos por más de 400 ciudades”, cuenta. Y recuerda el paso que ha dado en los últimos años para convertirse en una carrera diferente. “Hemos salido del mar en una batea, del circuito de Assen, hemos empezado de noche en Sevilla...”, recuerda.

Guillén, aunque agradece a su antecesor, Víctor Cordero, todo lo que le enseñó, es el gran responsable del paso hacia la modernización de la Vuelta. Pero sin ciclistas como Miguel Ángel Iglesias, que posee el récord de triunfos en la clasificación de las Metas Volantes, Agustín Tamames, José Luis López Cerrón, ahora presidente de la Federación –que participa en la marcha con su maillot del Zor-, Jesús Suárez Cueva, Carlos Sastre o Iñigo Cuesta, el ciclista que más veces la ha corrido, nada sería lo mismo. Tampoco sin Jaime Mir, que se sube a la bici con el maillot del Teka que tanto lució en televisión en los años 80. A Mir le cuesta confesar su edad, pero no tiene problemas para recordar a “sus” ganadores. “He ganado cinco”, dice. La primera, con Ocaña. La última, con Giovanetti, aunque el italiano es el que más se resiste a su memoria. No es fácil acordarse de su triunfo. Tampoco de Gustave Deloor, el belga que se impuso en las dos primeras ediciones. 80 años hace ya.