Cinco años prodigiosos

Con el Mundialito ganado ayer el Madrid completa, por el momento, un círculo maravilloso de 14 títulos en los últimos 1.712 días, que incluye cuatro Champions.

Infantino, presidente de la FIFA, entrega a Gareth Bale el trofeo de mejor jugador del campeonato
Infantino, presidente de la FIFA, entrega a Gareth Bale el trofeo de mejor jugador del campeonato

Con el Mundialito ganado ayer el Madrid completa, por el momento, un círculo maravilloso de 14 títulos en los últimos 1.712 días, que incluye cuatro Champions.

Desde la carrera de Bale por la banda de Mestalla, con Bartra como víctima, hasta el triunfo de ayer ante el Al Ain, el madridismo suma 1.712 días de felicidad. Un proceso maravilloso de cuatro años, ocho meses y una semana en los que el Real Madrid ha conseguido catorce títulos, un botín que incluye tres Champions consecutivas y cuatro de las últimas cinco. Pedía Solari que sus chicos le pusieran la guinda en el Mundialito a una racha increíble en el mejor torneo a nivel de clubes. Algo que parecía imposible hasta que el conjunto blanco lo hizo realidad con Zidane como guía espiritual. El francés ya no está, pero su legado lo cuida con mimo Solari, un enamorado de la antigua Copa Intercontinental desde que era un niño y se escapaba del colegio para ver aquellos partidos. Ahora el torneo incluye a los campeones de todas las confederaciones y ha cambiado de nombre, pero sigue siendo muy del gusto del técnico argentino, que ha mantenido enfocados a los suyos para que no se vieran sorprendidos por rivales inferiores, pero muy ilusionados y con poco que perder ante un enemigo tan poderoso.

Ha cumplido el Real Madrid en este Mundialito en el que River tropezó y que ya tiene valor en sí mismo poder jugarlo. Sólo te dejan participar si eres campeón de tu continente, y a los europeos, siempre favoritos, les toca mantener su superioridad en el planeta fútbol. «Estos chicos han llegado hasta aquí después de trabajar mucho y ganar muchos trofeos. Es un broche de oro para este grupo, hay que acordarse de Zidane, porque gracias a él estamos aquí, y me parece que va a ser difícil de igualar para cualquiera en el futuro», reconocía Solari feliz por su primer título como técnico blanco y agradecido con los que estuvieron antes y comenzaron un proceso que ahora le toca a él continuar.

Todo arrancó con la Copa del Rey ganada al Barcelona en la final de Valencia de 2014. Ancelotti era el técnico y un mes y algo después de aquel 16 de abril, le dio al Real Madrid la décima Copa de Europa en Lisboa con el gol de Ramos en el 93. El curso siguiente sumó el Mundial de Clubes y la Supercopa de Europa antes de dejarle el sitio a Rafa Benítez. La era del madrileño en el banquillo sólo duró unos meses y en enero de 2016 Zidane dejó el Castilla para ponerse al mando del primer equipo. La historia con el francés al mando es más que conocida: una Liga, tres Champions consecutivas, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de España y una de Europa. Todas las finales ganadas antes de dar un paso al costado de forma voluntaria cuando nadie lo esperaba y parecía que le había cogido el gusto al banquillo. Se fue en lo más alto y tras el paréntesis de Lopetegui, es Solari el que coge el testigo. Un admirador declarado de Zizou. «Dejémoslo ahí en su grandeza», dice siempre que le preguntan por el galo. Muchos ven modales y métodos parecidos entre ambos, pero la misión es complicada para el argentino. De momento ya tiene un título en su palmarés y la Liga, la Copa y la Champions todavía «vivas» en el horizonte para darle continuidad a cinco años prodigiosos.