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Cobo, el eterno sospechoso que al final perdió la Vuelta por dopaje

  • Juanjo Cobo, aclamado tras su triunfo en la Vuelta 2011, que ahora ha perdido
    Juanjo Cobo, aclamado tras su triunfo en la Vuelta 2011, que ahora ha perdido /

    Efe

Madrid.

Tiempo de lectura 2 min.

13 de junio de 2019. 21:15h

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Domingo García.  Madrid. 13/6/2019

La sospecha no le hace culpable, pero siempre persiguió a Juanjo Cobo. El Bisonte de la Pesa fue un ciclista especial con una cabeza igual de especial. Apareció en la Vuelta de 2011 rescatado de una depresión por Josean Matxin para el equipo Geox. Estaba a punto de dejar la bicicleta, una pasión que nunca lo fue tanto, y su trabajo no iba más allá de ser un apoyo para los líderes, Carlos Sastre y el ruso Menchov. Pero Cobo andaba más que nadie aquel año. Sastre acabó trabajando para él y Menchov estaba fino, pero no tanto. El triunfo final terminó enfrentando a los sorprendentes Cobo y Froome, otro gregario entonces, que se había rebelado contra la jefatura de Wiggins en el Sky.Cobo vivía ajeno a la presión mediática y casi a la carrera. Sus complementos vitamínicos eran las gominolas de ositos que devoraba después de cada etapa. La carrera para él empezaba cuando se subía a la bici y se terminaba al bajarse de la «burra». Ni siquiera se había preparado la subida a Peña Cabarga, a escasos tres cuartos de hora de su casa, en la que Froome acabó superándolo sobre la línea de meta.

El Bisonte llegaba rebotado de una mala experiencia en el Caisse d’Epargne, aunque había ganado la etapa de la Vuelta 2009 que acababa en La Granja. El mismo equipo lo recuperó en 2012, ya con el nombre de Movistar, pero con el mismo éxito que en la primera experiencia allí. La Vuelta 2011 fue la de la explosión de Cobo, que remató su victoria con la ascensión más rápida en la historia del Angliru. Y fue también la del descubrimiento de Froome. Hasta entonces era un africano semidesconocido que corría a la sombra de Wiggins. Fue en esa Vuelta, a partir de la contrarreloj de Salamanca, donde descubrió que estaba preparado para tareas más gloriosas. Allí nació su amor por la carrera española, de la que siempre ha hablado con mucho cariño, y ese empeñó por ganarla que no dejó de lado hasta que lo consiguió en 2017. Froome quería con ansia un éxito que le estaba esperando desde la primera vez y, sin embargo, a punto estuvo de perder por un positivo de salbutamol la que ganó en la carretera.

El triunfo en la Vuelta 2011 le llega ahora en herencia por valores anómalos en el pasaporte biológico de Juanjo Cobo. «Sabemos lo que dice la UCI. Nosotros somos víctimas en el caso de que se confirme», dice el director general de la Vuelta, Javier Guillén. La carrera española espera ahora que la Unión Ciclista Internacional le confirme la decisión y la composición final del podio. «Estamos por un sistema limpio y fiable», añade Guillén. El sistema que ha puesto fin a la extraña carrera de Cobo.

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