Cristiano llega a tope

El portugués ya se prepara para estar perfecto el día 26 ante el Liverpool. Suma 15 goles en lo que va de Champions, a dos de su propio récord en una edición.

El portugués ya se prepara para estar perfecto el día 26 ante el Liverpool. Suma 15 goles en lo que va de Champions, a dos de su propio récord en una edición.

Doce partidos consecutivos marcando acumulaba Cristiano antes de tomarse un respiro en la eliminatoria de semifinales con el Bayern. Después, volvió al gol en el clásico del Camp Nou y ahora sólo se cuida pensando en el sábado 26. En la final de Kiev, la siguiente misión del portugués, que va a llegar a tope para buscar la decimotercera. Las molestias en el tobillo derecho tras el encontronazo con Piqué son historia y este fin de semana ha vuelto a tocar balón sobre el césped de Valdebebas: «De vuelta en el campo», escribía en Twitter el sábado, dando un poco de tranquilidad a la afición madridista. Ya dijo Zidane que iba a estar bien para la final y habrá que ver si decide darle unos minutos en la última jornada de Liga en Villarreal para que se ponga a punto.

Marca la diferencia

La mejor forma de medir la importancia del delantero es ver todo lo que le falta al equipo cuando no está. Es incansable, competitivo y ambicioso. Nunca deja de desmarcarse, de buscar el gol y de rematar, sin importar cómo esté el marcador y cuánto tiempo quede para el final. Ese espíritu contagia al resto, por eso es ya un jugador histórico del Real Madrid y va a existir un antes y un después de su paso por el Bernabéu. «Su energía es muy positiva para los demás, contagia al vestuario y eso es bueno», explica Zidane. No son sólo goles, que también, es ese hambre que sólo poseen los que son muy grandes. CR7 nunca se cansa de ganar y eso se transmite a los que tiene al lado.

Su final de temporada vuelve a ser demoledor, lo mismo que sucedió el curso pasado. Porque el Cristiano maduro une la ambición con la paciencia. Ha aprendido a descansar y a guardar fuerzas para los momentos decisivos. Antes, se empeñaba en jugarlo todo, sin respiro, y esto le llevó a llegar agotado al reparto de los títulos. Con Zidane se ha convencido de que es mejor dejar pasar algunos trenes para subirse a los que de verdad importan. Sus rotaciones son algo habitual, e incluso las sustituciones, como la del partido frente al Atlético con todavía media hora por delante. La Liga ya estaba perdida y lo importante era el choque de vuelta ante la Juventus de tres días después. Él se cuida hasta el extremo y Zizou hace lo mismo con el reparto de minutos.

Minipretemporada

Por eso ahora sólo importa Kiev y que el tobillo derecho esté perfectamente tras ese esguince leve del Camp Nou. Ya se entrena con normalidad y ahora se trata de activarse física y mentalmente para las 20:45 horas del día 26 de mayo. Suma 15 goles en los 12 partidos que ha disputado de esta edición de la Liga de Campeones y el récord, que él mismo tiene, está en diecisiete. Lo importante, sin duda, es el título, pero este dato es otra pequeña motivación para el portugués. Hasta las semifinales había marcado en todos los encuentros, los seis de la fase de grupos y las dos eliminatorias frente al PSG y la Juve. Con el Bayern no vio portería, mientras en Liga seguía sumando. Le marcó antes al Athletic y después, al Barcelona. No estuvo en Sevilla ni ante el Celta, pero ya lo dijo Zizou: «Tranquilos. Está bien y lo va a estar para la final», afirmaba con una pequeña sonrisa.

El técnico francés sabe mejor que nadie que Cristiano es la diferencia, uno de esos futbolistas que convierten a un equipo bueno en otro campeón. El reto de la tercera Champions consecutiva está en la dinamita de sus botas, las que dibujaron el mejor gol del curso con la chilena del Juventus Stadium. Queda un partido antes de la gloria y Ronaldo va a estar a tope.