Atlético de Madrid

El Atlético, en el precipicio

El equipo de Simeone tiene casi imposible la clasificación y afronta el encuentro ante el Sevilla con la obligación de marcar, al menos, dos goles. Se espera un partido muy intenso.

Los rojiblancos Vitolo, Gameiro, Saúl, Godín y Torres, durante el entrenamiento de ayer en Majadahonda
Los rojiblancos Vitolo, Gameiro, Saúl, Godín y Torres, durante el entrenamiento de ayer en Majadahonda

El equipo de Simeone tiene casi imposible la clasificación y afronta el encuentro ante el Sevilla con la obligación de marcar, al menos, dos goles. Se espera un partido muy intenso.

Con un pie en el estribo de la eliminación, el Atlético se planta esta noche en el Pizjuán con la obligación de marcar, al menos, dos goles para meterse en las semifinales de la Copa. La lógica, que en el fútbol muchas veces no existe, y el mal juego desplegado por los rojiblancos en los dos últimos compromisos (Sevilla y Girona) apunta a que es casi imposible voltear el 1-2 del Wanda, por lo que la escuadra de Montella tiene todos los pronunciamientos a su favor para estar en el sorteo del próximo viernes.

Retrotaerse 40 años (temporada 77-78) para contar que el Atlético remontó un 1-2 ante el Athletic al ganar en San Mamés (3-4) es cuestión baladí. Recordar, como hace mi amigo Lucas Haurie, que Diego Costa siempre se ensaña con el Sevilla, al que suele marca, sirve para refrendar que el equipo de Simeone lo tiene en chino. Si con el hispanobrasileño ya era complicadísimo, sin él las opciones disminuyen, a no ser que a Gameiro o a Torres –una de las dudas del técnico rojiblanco– se les caigan los goles que no han marcado durante el presente curso, que Carrasco y Correa se quiten la venda cuando tienen un mano a mano con el portero, en este caso Sergio Rico, o que Griezmann justifique los millones que gana y los que va a ganar la próxima campaña cuando, presumiblemente, deje el Atlético.

«Hasta el rabo todo es toro», decía Luis Aragonés, «Sabio de Hortaleza», pero muy sevillano para algunas cosas. Y por ahí deben pasar las escasas opciones del Atlético. Cualquier detalle, cualquier imprevisto, cambia un partido. Sin embargo, pese a lo empinado de la cuesta, Simeone no arroja la toalla.«No es una final, aquí no salimos campeones, pero es muy importante. El partido nos obliga a ir en la búsqueda de lo que necesitamos, pero el Sevilla también», comentó.

El técnico confirmó a Moyá en la portería e insistió en que el equipo debe jugar por las bandas para impedir que Banega y N’Zonzi entren mucho en contacto con la pelota porque «son los dueños del juego del Sevilla». Conclusión: «Jugar con gente abierta, tanto Carrasco como Correa, para intentar lastimarlos por afuera y sacarlos de la posición cómoda que tienen por el medio. La idea es ir por ese lado», argumentó el Cholo.

Si juegan el argentino y el belga o sobra uno de los medios (Gabi, Saúl o Koke) o actúa Griezmann de falso «9» y el equipo pierde una referencia arriba (Torres o Gameiro). Simeone trabajó en un aparte con trece futbolistas. Se confirmó que Giménez y Godín serán los centrales en detrimento de Savic, con Vrsaljko y Lucas en los laterales. Thomas y Vitolo, que vuelve por segunda vez a la casa de la que salió con mal estilo por la gatera –ya lo hizo con Las Palmas– se quedarán en el banquillo por si hace falta su concurso.

El técnico argentino, que estuvo dos temporadas en el Sevilla antes de recalar en el Calderón, conoce Nervión y pronosticó un partido «intenso, bonito y con un ambiente espectacular». Las entradas se han agotado y el sevillismo espera vivir una gran noche. Tiene ventaja, pero Montella recordó: «Vamos a jugar como si no hubiera habido partido de ida». No habrá freno de mano. Habrá dos equipos intensos, fuertes y aguerridos en busca de la clasificación. La balanza se inclina a favor de los de casa, pero «más allá de que esté Costa o no el equipo tiene que ganar». Simeone dixit.