Juegos Olímpicos

El último vuelo de Isinbayeva

La gran estrella del atletismo femenino del siglo XXI sueña en su despedida con una medalla

Yelena Isinbayeva afronta hoy su última final en casa
Yelena Isinbayeva afronta hoy su última final en casa

Hubo un tiempo en que cada competición en la que participaba Yelena Isinbayeva (3-6-1982, Volvogrado) era sinónimo de récord del mundo. Cada centímetro de mejora suponía muchos dólares en su corriente y así la pertiguista rusa mejoró en 28 ocasiones la plusmarca universal hasta fijarla en 5,06. Dominó la disciplina con una autoridad similar a la que su compatriota Sergei Bubka había mostrado unos años antes y que le supusieron 35 récords mundiales. La final de hoy en el estadio Luzhniki no sólo servirá posiblemente como su despedida, también permitirá comprobar si los Mundiales remontan el vuelo después de una primera mitad de competición con las gradas semivacías.

Isinbayeva hace ya tiempo que no llega a los grandes eventos como favorita. Su mejor momento ya pasó y el último oro mundialista fue hace seis años. En los dos anteriores campeonatos –Daegu y Berlín– su balance fue un sexto puesto y tres saltos nulos. Dos borrones en una trayectoria que la encumbró como la mejor atleta del siglo XXI. En Moscú no está a la altura de las mejores, aunque este año ha logrado superar el listón en 4,78, una marca que la permitirá luchar por la medalla de bronce.

La cubana Yarisley Silva y la estadounidense Jennifer Suhr –vigente campeona olímpica– son las candidatas al oro y detrás hay varias atletas que aspiran a ocupar el tercer lugar del podio en detrimento de la rusa.

Suhr puede presumir, junto a la rusa, de ser la única mujer que ha volado más allá de los cinco metros, 5,02 como récord del mundo en pista cubierta, pero este año la que manda al aire libre es la cubana con 4,90. Además, en 2013 ha hecho los cinco mejores saltos del mundo y los ocho más elevados de su carrera. Tras ellas aparece la brasileña Fabiana Murer, la actual campeona del mundo.

Isinbayeva, con todo, no tiene muy claro si después de los Mundiales lo dejará o seguirá compitiendo, al margen de que gane o no medalla. Primero afirmó: «Estoy emocionalmente muy cansada y me apetece descansar. No se lo he comunicado a mi entrenador, pero me acaba de venir a la mente la idea de tomarme un tiempo muerto en mi carrera». Pocos días después cambiaba de opinión o no: «Soy Géminis y los Géminis cambiamos de opinión fácilmente así que no sé exactamente lo que haré».

Estas dudas, y su irregularidad en los últimos años, hay quien las justifica en su cambio de entrenador hace ya ocho temporadas. Con Yevgeni Trofimov, su descubridor, los récords del mundo caían con una regularidad asombrosa. Después de los Mundiales de Helsinki y su traslado de residencia a Mónaco, Isinbayeva frenó su progresión y las rivales dejaron de temer a la pertiguista rusa. En Moscú, en un campeonato necesitado de estrellas, puede protagonizar su último vuelo.