España, en fútbol, va bien

► Lunes 30: Pasillo

El deporte lo parió el tedio para que la «raza humana» tuviera temas de discusión y donde «invertir sanamente» las horas de tedio.

–Un domingo sin fútbol– se decía antes de la televisión y de la globalidad– es un domingo insípido y aburrido.

Lo cual que sí. Nadal, Iniesta, Carolina nos han ofrecido un domingo gozoso.

–Gracias a los tres. Los políticos, en España, se pasan todo el tiempo desestabilizándonos. Los deportistas, en cambio, estabilizan (orden, paz, unidad, entendimiento) lo que los «padres de la democracia» desestabilizan democráticamente.

No lo digo yo. A su manera, lo piensa y lo dice la entrañable ciudadanía de papeleta y urna.

–Nadal es el rey de reyes del tenis en tierra batida –opinan los que saben de tenis y los que simplemente combaten el tedio viendo tenis–. A sus 31 años, Nadal se ve «viejo»:

–Soy un viejo, pero...

Pero no hay quien pueda con él. En el Godó, se deshizo del griego Tsitsipas en un abrir y cerrar de ojos.

–Es atosigante– reconoció el griego acabado el festival del balear–. No te deja respirar ni pensar.

Carolina Marín, por cuarta vez (hito histórico) campeona de Europa en bádmiton.

–Tetracampeón. Qué daño hace al oído la palabreja pero qué bien sabe– dijo don Santiago Bernabéu el día que el Real Madrid ganó su cuarto título europeo. «Guapa , tetracampeona», le diría hoy a Carolina.

«Iniestazo», titula pomposamente un periódico barcelonés: 31 títulos con el Barça. Otro hito histórico. Si yo fuese el Real Madrid, o sea Florentino Pérez, le haría «pasillo» a Iniesta por ser Iniesta como es y al Barça por el doblete. Sin rencor, con «el deportivo señorío madridista».

–Si lo hiciese dejaría, con estilo elegante, sensiblemente desestabilizados a los independentistas.

► Martes 1: Dolor

Si viviese, Fraga, aquel ministro de cuando aquello (franquismo), gritaría que la calle es suya. Era tan noble e inteligente como gritón.

–Yo no grito –le oí una vez en un viaje–. Es que si no grito, ustedes no se enteran.

La calle de la Ciudad Condal, ayer, no fue suya, fue multitudinariamente del Barça.

–Ya campeones de Liga oficialmente –me cuentan que le susurró Messi a Iniesta–. Pero yo te voy a echar mucho de menos la próxima temporada. Me duele que te vayas.

El otro dolor, ayer, del Barça era el recuerdo todavía vivo de su eliminación de la Champions. La atracción del placer, ciertamente, nunca está carente de dolor.

► Miércoles 2: Marilyn Monroe

El Real Madrid, en la final de Kiev. La Champions, como dijo un jugador blanco (¿Marquitos?) es la Marilyn Monroe del fútbol:

–Como no podemos conquistarla a ella, conquistamos la Champions.

De todos modos hay quien sufre con los éxitos del Real Madrid. Leo: «Una vez más, no le han fallado al Real Madrid ni su atávica suerte ni los árbitros».

–¡Qué envidioso, oye!

La envidia, desde Quevedo, es el vicio nacional, como nadie ignora. Es de esperar que esa racha de «ayudas» (árbitros y atávica suerte) jamás se rompa. Que de las quince finales disputadas, el «atávico» Real Madrid ha ganado doce y ha perdido sólo tres. Hay quien nace hijo de millonario y hay quien nace como el Real Madrid: viene a ser lo mismo. Ah: atávicamente «cum laude» Keylor Navas

–¡Qué suerte ser del Madrid!

► Viernes 11: Funciona

El buen funcionamiento de un negocio es el buen funcionamiento del gestor.

-El Atlético y sus tres patas (no cojea por carecer de la cuarta) es el éxito de sus ejecutivos (Gil y Cerezo, mayormente), Simeone y los jugadores. Cordialidad, comprensión y consenso: éstas son sus otras tres patas.

Quien esto me dice, obvio, es un socio rojiblanco que piensa y piensa bien. Colosal el Atlético una vez más. Lo reconoce hasta el entrenador de Arsenal, Arsene Wenger:

–El Atlético es un gran equipo, y Godín un gran defensa.

Dos equipos españoles, de la «España unida», en las finales de las soberanas competiciones europeas.

–España va bien, España funciona bien.

Futbolísticamente, ya lo creo.