El nuevo trabajo de Iker

La suplencia no ha cambiado la actitud de Casillas hacia el grupo

Casillas, en el entrenamiento de ayer de la Selección
Casillas, en el entrenamiento de ayer de la Selección

Nolito marcó contra Turquía y se fue a abrazar a Casillas, que salió del banquillo para celebrarlo con el delantero. El capitán ha asumido con naturalidad su suplencia. Sin hacer ruido es uno más del equipo, el primero en festejar los triunfos de España. Cuando acabó el partido ante Chequia lo primero que hizo fue entrar en el campo para celebrar la victoria con De Gea. Fue el primero al que felicitó. Un abrazo para despejar las dudas.

Casillas, que vive su quinta Eurocopa y, posiblemente, su último gran torneo con la Roja, llegó a la concentración con la idea de seguir siendo el titular, como sucedía desde hace 14 años. Del Bosque había hablado de la «dulce transición» de la portería que se tradujo en una alternancia casi matemática durante la fase de clasificación. Pero en la Eurocopa había que elegir. En tres minutos el seleccionador le explicó que el titular iba a ser De Gea. No es muy dado Del Bosque a dar explicaciones a los futbolistas. No suele hacerlo cuando los llama ni cuando deja de hacerlo. Son sus ayudantes los que se encargan de mantener el contacto con ellos para conocer su estado físico o anímico o si están en condiciones de ser convocados. Antes de dar la primera lista para la preparación de la Eurocopa hizo una excepción con Sergio Asenjo. El portero del Villarreal se lesionó la temporada pasada cuando se empezaba a consolidar como la tercera opción para la Roja, por detrás de Casillas y De Gea. Del Bosque lo llamó para saber si estaba dispuesto a regresar. El seleccionador entendió que Iker era un caso especial. Es el capitán que ha levantado dos Eurocopas y un Mundial y el jugador que más partidos ha disputado con la Selección. Por eso se merecía saber que no iba a ser el titular.

Pero sigue siendo el capitán y así lo entienden sus compañeros. «Para mí es un grande por todo lo que ha conseguido y por todo lo que le queda. Le veo muy tranquilo porque estas cosas pueden pasar en el fútbol y lo mejor es aceptarlas cuanto antes. Es un grandísimo profesional», reconoce Bruno. «El rol cambia si juegas o no, pero sólo en el campo. En las cenas o cuando nos juntamos todos en las habitaciones es como siempre. Es muy querido por todos por lo que ha hecho y por su forma de ser. Está actuando como un verdadero capitán», afirma Cesc.