Fútbol

Un alemán reclutado por Putin

El presidente ruso nacionalizó por decreto a Roman Neustadter dos semanas antes de empezar la Eurocopa

Roman Neustadter
Roman Neustadter

El presidente ruso nacionalizó por decreto a Roman Neustadter dos semanas antes de empezar la Eurocopa

Tres minutos en un amistoso contra Holanda y poco más de una hora contra Ecuador no fueron suficientes para convencer a Roman Neustadter de que Alemania era su país. Participó en una gira por Estados Unidos en 2013, pero se quedó fuera del Mundial 2014. Había pasado por las categorías inferiores de la selección, pero Joachim Low no se decidió a probarlo en un encuentro oficial. Perdió la oportunidad de ser campeón del mundo en Brasil y Roman decidió aceptar la llamada de Rusia con la idea de poder disputar la Copa del Mundo con el organizador en 2018.

Neustadter nació en Dnipropetrovsk, Ucrania, pero a los cuatro años emigró a Alemania. El lugar de residencia lo marcaba la carrera futbolística de su padre, un hombre cuya patria era el fútbol. Nacido en Kirguizistán cuando era una de las repúblicas de la URSS, de ascendencia alemana, fue internacional con Kazajistán después de la escisión soviética. Tras su retirada fue ayudante de Jurgen Klopp en el Mainz, el mismo equipo en el que comenzó su hijo. Después, coincidió con Marco Reus en el Borussia Moenchengladbach antes de fichar por el Schalke.

Podía elegir pasaporte: Ucrania, Alemania, Kazajistán o Rusia. Y eligió Rusia, gracias en parte al empeño de Vitaly Mutko, ministro de Deportes, y sobre todo al de Vladimir Putin. Fue el presidente del país el que nacionalizó por decreto a Neustadter el pasado 21 de mayo. Quedaban nueve días para que Rusia diera la lista definitiva de convocados para la Eurocopa y apenas dos semanas para el comienzo del torneo, pero eso no fue ningún problema. Neustadter, a pesar de que ha pasado toda su vida en Alemania, habla ruso, el idioma de su madre, y el de su abuela, quien aún vive en Rusia. La comunicación con sus compañeros es sencilla. Más difícil le será convencer a la Prensa de su país, que ya lo ha acusado de no luchar lo suficiente y de no mejorar lo que ofrecen los futbolistas que juegan en Rusia.