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La final de Copa del Rey entre Barcelona y Valencia, en directo

El Valencia conquista la Copa del Rey el año de su centenario y deprime más al Barcelona, que del triplete ha pasado a ganar «sólo» LaLiga. Los de Marcelino golpearon primero y resistieron heroicamente.

Gloria al Valencia, campeón de la Copa del Rey y que termina la temporada en la que cumple 100 años levantando un título y tumbando al dominador de la competición. El quinto triunfo consecutivo buscaba el Barcelona... Agua. Adiós. La depresión continúa en el conjunto azulgrana: después de la dolorosa derrota en la Champions ante el Liverpool, otra final perdida. Del triplete a «únicamente» LaLiga. Y ahora, a pensar qué cambios hará para el próximo curso, qué sucederá con el entrenador, Valverde, aunque ha sido ratificado por el presidente y alabado por Messi. Mucho que decidir, pese a que esta vez la derrota fue con honor, no como ante el Liverpool. Se vació el Barça, también el Valencia en un final épico de partido en el que los chicos de Marcelino resistieron en su área mientras los jugadores iban al suelo, castigados por los calambres.

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Seguramente lo de Liverpool tiene parte de la culpa de la derrota de ayer, pero es difícil poner el porcentaje. La actuación del Valencia tiene más peso en el resultado: una primera parte perfecta, una segunda con tintes heroicos. Fue un Barcelona reconocible, no como el de Anfield, moviendo la pelota de un lado a otro buscando huecos que no aparecían ante un rival muy ordenado. De un lado a otro, de ahí a Messi y de Leo a la nada. Pese a la ortodoxia del juego le costó crear ocasiones al conjunto de Valverde, también por la baja de Luis Suárez. Sin delantero, no tuvo remate el Barça, por mucho que Rakitic se incorporara con frecuencia a las zonas de peligro y fuera el primero en ir a la presión. El Valencia tenía que mantenerse firme y esperar su momento. Y no fallar cuando la tuviera. Por eso se lamentó Marcelino cuando Rodrigo no aprovechó el regalo de Lenglet. El defensa le puso un balón de gol a su oponente, que regateó a Cillessen, pero no pudo con Piqué, que se lanzó a salvar el tanto y lo hizo en el último momento, justo en la línea. Fue un aviso. Vendrían más, y lo harían con mucha contundencia. Con toda la contundencia. Porque el equipo del Turia defendió mucho y bien, pero también tuvo criterio con la pelota en los momentos en los que estuvo en sus pies. Un pase en largo de Paulista a Gayá terminó en el tanto de Gameiro, que recibió por el centro del lateral. Por el otro costado llegó el 0-2: Soler le ganó la carrera a Jordi Alba y pese a que su centro fue fuerte, Rodrigo llevó el balón a la red golpeándolo con una zona del cuerpo entre la frente y la cara. La contra fue letal. El golpe, duro para el Barcelona. El origen de todo fue la templanza de Parejo, que no se pone nervioso ni en un incendio. Le llega el balón, lo controla y lo distribuye al compañero que mejor colocado está. Así de fácil. Así de difícil. Tiene fútbol y mando el capitán. Pidió calma después del segundo. Marcelino pedía cabeza. El objetivo que se marcaron era llegar así al descanso, y lo lograron pese a que Messi comenzó a aparece un poco más y disparó por primera vez con peligro, desde lejos. Doménech paró el intento. También el de Rakitic.

El Valencia se marchó feliz a los vestuarios. El Barça volvió con Malcom, el revulsivo. Con sus entradas por la derecha y con sus ganas reformó al equipo y activó a Messi. Le costaba más al equipo che salir, y lo apostó todo a la defensa. Marcelino sacó primero a Piccini, después a Kondogbia y al final a Diakhaby. Y perdió a Parejo por lesión. Cómo lloró el capitán cuando el título ya era suyo. Y cómo sufrió, porque apretó el Barcelona y marcó el primero, de Messi, tras el rechace de un córner. Quedaba tiempo y un final loco y épico. Con todo el Barça arriba, con Piqué de delantero y colgando balones, despejándolo todo el Valencia y perdonando la sentencia Guedes por dos ocasiones. Messi lo intentó con un par de tiros que fueron bloqueados. Aguantó el Valencia y tuvo el mejor centenario posible.