Alonso en estado puro

La «Fernando Alonso Collection» permite un acceso detallado a la carrera del bicampeón del mundo. Hay muchas piezas de colección

El Renault con el que Alonso ganó uno de sus títulos mundiales
El Renault con el que Alonso ganó uno de sus títulos mundiales

Preparar una muestra como la organizada por la Fundación Fernando Alonso en el centro de exposiciones Arte de Canal no es una tarea sencilla. El nivel de complejidad existente para reunir todas las piezas que se exhiben es alto y el resultado es fruto de un trabajo constante. Por un lado, el padre del piloto, José Luis, ha tenido mucho que ver. Por otro, personas como Luis García Abad, representante del asturiano, han logrado que Alonso tenga en propiedad, o mediante diferentes acuerdos, la mayoría de monoplazas con los que ha cosechado tantos éxitos. La «Fernando Alonso Collection» es un viaje por todo aquello por lo que el piloto español ha pasado hasta ser considerado uno de los mejores de la historia.

Cuando los visitantes acceden a la impresionante sala de muestras, situada en plaza de Castilla, encuentran una primera sección denominada «KM0». Aquí queda fielmente reflejado lo que fueron sus comienzos. El primer kart que condujo cuando apenas tenía 3 años, sus primeros monos y guantes, o trofeos conseguidos en diferentes campeonatos regionales. Hay algunos que incluso el propio Fernando no recuerda cuándo ganó. Fueron días duros de viajes interminables en coche en los que la familia salía los jueves por la tarde de casa y regresaban los lunes por la noche para que el piloto pudiera acudir al colegio al día siguiente.

Más tarde, Alonso afrontó competiciones del más alto nivel y pasó jornadas en las que el futuro era muy incierto, porque los resultados eran vitales para seguir su ascensión. Es esa etapa la más desconocida para el aficionado, ya que el gran salto se produjo en 2004, cuando comenzó la «Alonsomanía».

Antes de la F-1, Alonso superó con creces dos años repletos de dificultades en los que afrontó la Fórmula Nissan y la F-3000. En el primer campeonato debió luchar contra aquellos que hablaban de precocidad. Aquel coche era muy rápido y suponía un avance considerable. El empeño de Adrián Campos y la firmeza de su padre sirvieron para que las dudas desaparecieran en una carrera. El español no sólo se adaptaba bien al coche sino que ganaba pruebas e incluso sus jefes debían «tranquilizarle» por radio porque era imparable.

Otra de las etapas menos conocidas en España es su paso por la F-3000. Sin duda, resultó uno de los momentos más duros porque el equipo, Astromega, no parecía hacerle mucho caso con la preparación del coche, aunque cuando lo hicieron, en las dos últimas carreras del año, el ovetense acabó segundo y consiguió una gran victoria en Spa. Por aquel entonces, su ingeniero de pista era Rob Smedley, que en los últimos años ha trabajado para Felipe Massa en Ferrari.

Y de ahí, a la F-1. Los visitantes de la muestra tienen el privilegio de ver juntos monoplazas que resultan muy difíciles de reunir. Alonso ha ido recopilando estos chasis de forma discreta y a muchos en la F-1 les sorprende que haya sido capaz de aglutinar tantos. Es conocido que, en muchos casos, los equipos regalan a los pilotos los coches cuando se proclaman campeones del mundo o incluso esto queda estipulado a la hora de firmar el contrato previamente. Esa compraventa suele realizarse años después, ya que las escuderías no quieren que sus secretos queden al descubierto. Ésta es la razón por la cual la exposición no alberga todavía los chasis con los que Alonso ha corrido para Ferrari en 2012 y 2013.

La exposición, organizada por la Fundación Alonso, y que ha contado con la colaboración de la Comunidad de Madrid a través de Canal Isabel II y entidades como el Banco Santander, es una oportunidad única para apreciar de cerca todo lo logrado por Fernando Alonso. Además, todos los beneficios serán destinados a obras benéficas.