Piquet refuerza a los pies del Kremlin su dominio en la Fórmula E

El piloto brasileño Nelson Piquet Junior celebra su victoria en el podio de Moscú
El piloto brasileño Nelson Piquet Junior celebra su victoria en el podio de Moscú

El hijo del triple campeón mundial de la Fórmula Uno dominó la carrera desde la primera curva, en la que adelantó al francés Jean-Eric Vergne.

El brasileño Nelson Piquet reforzó hoy su dominio en la Fórmula E, la primera competición con monoplazas de baterías eléctricas, al alzarse con la victoria en la carrera disputada a los pies de las murallas del Kremlin.

"La victoria ha sido muy importante tras una actuación no muy buena hace dos semanas. Hemos tenido una gran salida. Ser segundo en la calificación también fue clave, de lo contrario ganar hubiera sido casi imposible", dijo Piquet a Efe al término de la carrera.

La prueba se disputó como es tradición en la Fórmula E en un circuito urbano, flanqueado por las murallas del Kremlin y la catedral de San Basilio, y a escasos metros de la icónica Plaza Roja.

El hijo del triple campeón mundial de la Fórmula Uno dominó la carrera desde la primera curva, en la que adelantó al francés Jean-Eric Vergne, quien partió en primera posición al marcar el mejor tiempo en la calificación.

"La diferencia ha sido que Berlín era una aeropuerto y Moscú un circuito urbano. El equipo ha hecho un trabajo fantástico", añadió el brasileño, quien destacó que le encanta correr en medio de la ciudad.

El segundo clasificado fue el también brasileño Lucas di Grassi, mientras que el tercer escalón en el podio correspondió al suizo Sébastien Buemi, quien posteriormente fue penalizado por reincorporarse de forma peligrosa tras una parada.

Los comisarios aplicaron al suizo 29 segundos a su tiempo total lo que le hace caer hasta la novena plaza. El alemán Nick Heidfeld pasó, por lo tanto, al tercer puesto, su primer podio en la Fórmula E.

Piquet, cuyo equipo es comandado por el español Adrián Campos, consumió más energía que sus rivales, por lo que se vio obligado a cambiar de bólido antes de la mitad de la carrera, en la que los pilotos debían dar 33 vueltas en un circuito de 2.290 metros.

No obstante, en la vuelta 17 ya había recuperado el primer lugar, que no cedió aunque Grassi le siguió a apenas dos segundos hasta la meta final.

Buemi, que había estado fuera del podio durante toda la carrera, se aprovechó del excesivo gasto por parte de Vergne para superarle en el último suspiro, subirse al cajón, Su posterior sanción merma sus opciones de victoria final.

"La clasificación está muy ajustada. Las diferencias entre los tres primeros son mínimas. En Londres deberemos trabajar aún más duro. Tenemos un coche rápido, así que esperamos ganar", advirtió Piquet.

Con estos 25 puntos, Piquet, del equipo NEXTEV TCR patrocinado por China, reforzó su liderato a falta de dos carreras para el final del campeonato, que se disputarán dos días seguidos a final de mes en Londres.

Piquet encabeza la clasificación general con 128 puntos, le sigue Grassi a 17 puntos y Buemi pasa a ser tercero a 23.

El mexicano Salvador Durán obtuvo su mejor resultado al ser séptimo -sexto tras la sanción a Buemi-, por delante de pilotos con apellidos de renombre como Nicolas Prost, que sólo pudo ser noveno ante la atenta mirada de su padre, Alain, cuatro veces campeón mundial de F1.

Mientras, el español Jaime Alguersuari, quien también pecó de exceso de consumo, llegó en decimocuarto lugar -luego decimotercero-, y su compatriota Antonio García tuvo que abandonar.

Como es habitual en este innovador campeonato, la carrera y la calificación se celebraron el mismo día, el sábado, para no hacer sombra a su hermano mayor, la Fórmula Uno.

Al tener baterías de litio en su monoplazas, los pilotos tuvieron que hacer una parada obligatoria a mitad de carrera para cambiar el bólido, diseñado en todos los casos por Renault, lo que le añadió emoción a la jornada y que contrasta con la monotonía de la Fórmula Uno.

Definido por los pilotos como más rápido que Montecarlo y más lento que Long Beach, el circuito moscovita presentaba no pocos baches y una curva extremadamente lenta, pero contaba con dos rectas muy largas donde se alcanzaban casi los 200 kilómetros por hora.

Los miles de seguidores que acudieron al empedrado de las inmediaciones de la Plaza Roja pudieron comprobar para su sorpresa que en la Fórmula E lo importante es la eficiencia, no la potencia, que los bólidos hacen aún menos ruido que un turismo tradicional y que el piloto es más importante que en la categoría reina.

Además de Prost, uno de los jefes de Renault, en el circuito se dejó ver Jean Todt, presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y uno de los abanderados de un proyecto que es gestionado por el español Alejandro Gag, el 'jefe' de la Fórmula E.

Aunque las comparaciones son odiosas, expertos como el español Adrián Campos, expiloto de fórmula uno, consideran que este campeonato es el futuro y que ambas categorías tendrán que converger en un futuro, aunque reconoció que por ahora a algunos pilotos les es muy difícil ser rápidos sin apretar el acelerador.

Al tratarse de una competición sostenible, la carrera duró menos de una hora -Piquet invirtió apenas 43 minutos-; los neumáticos son únicos, para seco y para mojado; y el combustible no es contaminante.

La próxima temporada, en la que casi todos los pilotos desean repetir, se reanudará en octubre próximo en Pekín y contará con nuevas sedes, como París y, previsiblemente, México. EFE