Sainz y el «otro» McLaren

La primera semana de ensayos ha mostrado que el equipo británico puede ser de nuevo competitivo lejos del desastre que encontró Alonso. El coche ha sorprendido por su buen nivel.

Por primera vez en mucho tiempo, el equipo Mc-Laren ha tenido un comienzo de año muy positivo y sin sobresaltos. Pero todavía queda mucho por hacer
Por primera vez en mucho tiempo, el equipo Mc-Laren ha tenido un comienzo de año muy positivo y sin sobresaltos. Pero todavía queda mucho por hacer

La primera semana de ensayos ha mostrado que el equipo británico puede ser de nuevo competitivo lejos del desastre que encontró Alonso. El coche ha sorprendido por su buen nivel.

Hace un año un reportaje de la plataforma Prime Video de Amazon mostraba los entresijos de la escudería McLaren durante la pretemporada 2017. Durante varios meses, las cámaras tuvieron acceso exclusivo a todos los procesos de creación del nuevo monoplaza y el resultado televisivo, más que un documental, podría encajarse dentro del género dramático. Las caras largas, los enfados, y, en definitiva, el mal lugar en el que quedaba la escudería se reflejaba en esos capítulos. Dos años después la realidad es otra muy diferente. Carlos Sainz ha encontrado un McLaren renovado y, sobre todo, muy motivado. Parten prácticamente de cero y los primeros días de la pretemporada 2019 han supuesto un extra de estímulo. El monoplaza y la unidad de potencia de Renault son fiables. Han dado más vueltas de las que jamás soñó completar Alonso cuando Honda motorizaba a McLaren y, además, sus tiempos a igualdad de compuesto de neumático no están muy lejos de los mejores. Al menos, no en la vergonzosa desventaja de estos años atrás con Alonso a los mandos. En cualquier caso, los tiempos de la pretemporada siempre hay que tomarlos con ciertas reservas.

El departamento técnico ha sufrido importantes altas y bajas y, aunque todavía no es oficial su incorporación, la aportación de James Key como director técnico debe empezar a notarse. Procede de Toro Rosso (equipo «B» de Red Bull) y ha trabajado en anteriores campañas partiendo de información de su gurú del diseño, Adrian Newey. Aun así, su forma de trabajar y los resultados obtenidos por sus monoplazas (Sauber y Toro Rosso, entre otros) le han valido para convertirse en uno de los mejores. La importancia de su fichaje es tan alta que Red Bull peleó intensamente para que no se incorporara a McLaren de forma inmediata.

Un coche «bien parido»

Lo cierto es que el equipo viene del «infierno» y el hecho de haber completado tantísimas vueltas y de haber obtenido tiempos más que decentes ha significado un plus de confianza para todos. Y es que el coche incorpora soluciones muy creativas en algunas zonas del monoplaza y todos en el paddock coinciden en que está bien «parido». No parece que haya errores de concepción como sucedió en 2015 y 2016 y el plan de trabajo que ha seguido en Montmeló responde al de una escudería que evoluciona con normalidad. Todo apunta a que McLaren podría arrancar en Australia como quinto mejor equipo de la parrilla. Todo dependerá de cómo evolucione y si existen recursos económicos para hacerlo. Al menos McLaren ha encontrado ya el camino a seguir. Pero esto es la F-1 y no se recuperan décimas de un día para otro.

Carlos Sainz ha realizado un gran trabajo durante los dos días que ha estado al volante del MCL34. No puede ocultar que el coche va bien y su adaptación a la escudería ha sido muy buena. Incluso, el madrileño ha pasado un buen número de semanas viviendo cerca de la fábrica de McLaren en Woking, algo que ya muy pocos pilotos hacen en la actualidad.

Por segundo año consecutivo McLaren continúa con Renault, y lo mejor de todo es que es el único cliente de la compañía gala, que también tiene su propia escudería. Antes compartía suministro con Red Bull y eso hacía que no tuvieran todos los servicios a su disposición, algo que mejorará en 2019. El nuevo McLaren tiene muy poco que ver con el que tuvo que sufrir Alonso.