Ferrari se hace fuerte

Vettel ganó gracias a una gran estrategia y a una neutralización de carrera que le benefició. Hamilton fue segundo por delante de Bottas. Alonso y Sainz abandonaron

Vettel tras ganar el GP de Baréin
Vettel tras ganar el GP de Baréin

Vettel logró su segundo triunfo de la temporada por delante de Hamilton y Bottas. Alonso se retiró en la penúltima vuelta debido a la rotura del motor y Sainz también abandonó después de sufrir una colisión con Stroll cuando salía de boxes

Ferrari y Vettel van muy en serio. Puede que la suerte les haya acompañado en los dos triunfos que llevan esta temporada, pero el caso es que la suerte hay que buscarla. La «Scuderia» tiene un buen coche, un buen piloto como es el alemán y en cuanto a estrategia, parece que en 2017 están muy entonados desde el muro en el propio circuito y desde la base en Italia que realiza todos los cálculos necesarios a tiempo real. Ayer volvieron a tomar la mejor decisión en los primeros compases del Gran Premio y, además, una neutralización posterior les ayudó a cimentar una victoria más que merecida. Bottas sorprendió el día anterior con la «pole», pero toda esa labor la tiró por la borda en apenas unos giros. Arrancó bien y aguantó el tipo frente a Vettel durante varias vueltas. Sin embargo, optó por el neumático equivocado y poco a poco fue perdiendo fuelle. Vettel, que adelantó a Hamilton en la salida, no pudo pasarle en pista y entró primero en boxes para cambiar neumáticos. Lo hizo en el momento preciso porque regresó a pista sin apenas tráfico por delante y, además, tuvo la suerte de cara. Una neutralización con salida a pista del coche de seguridad obligó a sendos Mercedes a realizar la parada en boxes a la vez. Bottas iba por delante del inglés y por tanto colocó los neumáticos en primer lugar. Hamilton sabía que tendría que esperar y optó por ralentizar la marcha al entrar por el carril de deceleración. Fue tan bestia la reducción de ritmo que la telemetría «cantó» y los comisarios sancionaron al piloto de Mercedes con cinco segundos por realizar una maniobra tan peligrosa que casi produce un choque con Ricciardo. Un castigo que debía cumplir en su siguiente paso por boxes, lo que suponía una gran pérdida de tiempo porque el reglamento obliga a permanecer ese espacio parado frente al garaje sin que los mecánicos puedan hacer nada.

Persecución

Desde ahí empezó una lucha tremenda para reducir la distancia con Vettel. Los dos volvieron a marcar sus estrategias con una parada más en boxes y cuando apenas restaban 15 giros para el final la diferencia entre ambos era de sólo 12 segundos. Pero Hamilton puso toda la carne en el asador e impuso un ritmo casi dos segundos por vuelta más rápido que el Ferrari. En el camino el inglés superó a su compañero Bottas, pero la remontada fue imposible. Vettel ganó por apenas tres segundos de ventaja y ya lleva dos triunfos frente a uno de Hamilton.

Para los españoles Bahréin fue un Gran Premio para olvidar. Alonso sufrió problemas de motor el sábado y éstos continuaron el domingo. Salió con una unidad de potencia nueva y con menos caballería de la habitual para asegurar la fiabilidad (sí, menos todavía). Luchó por entrar en la zona de puntos, pero a dos vueltas para el final el motor se rompió. Peor le fueron las cosas a Sainz. Chocó con Stroll cuando salía de boxes y ahí terminó su día. Ninguno de los dos guardó la prudencia debida en estos casos.