Ancelotti: «Si la gente no entiende el cambio, lo siento»

Ancelotti, que fue pitado, quitó a Isco para dar equilibrio

Isco, con la pelota, en el encuentro de ayer
Isco, con la pelota, en el encuentro de ayer

R. Mondelo

El Madrid necesitaba marcar porque los minutos pasaban y los remates no encontraban portería. Necesitaba irse arriba. Estaba Jesé en el campo, estaba el equipo volcado y la afición inquieta, pero con esperanza. Y entonces Ancelotti hizo el segundo cambio. En la banda esperaba Illarramendi. El cuarto árbitro levantó el número del jugador que se iba: el 23. Era Isco. El público del Bernabéu se llevó un chasco. Isco es su favorito, piensa en la portería rival. Illarramendi es otra cosa y deja fría a gran parte de la grada, que no entendía el cambio y pitó a Ancelotti. Es la segunda vez, después de mostrarle su enfado en el encuentro contra el Deportivo, tras la derrota contra el Atlético: «Un entrenador está en el campo y hace cambios porque cree que es lo mejor para el equipo. Si la afición no lo entiende, lo siento, pero tomé la decisión e hice el cambio para dar más equilibrio al equipo», explicó después el técnico madridista.

Antes había quitado al otro mediocentro, Lucas Silva, para dar paso a Jesé. Su plan era atacar, pero de repente se dio cuenta de que se le creaba un agujero por el que el Villarreal encontraba un pasillo hacia la portería de Casillas. El equipo se rompía. «No me ha sorprendido que Carlo sacara a Isco por Illarra, si no lo hace probablemente hubiéramos ganado», contaba Marcelino, el entrenador del Villarreal. Pero el cambio va a traer polémica. El sábado, Ancelotti había asegurado que la presencia de Isco era innegociable en el equipo. Ayer, en el momento de máxima urgencia, cuando había que remover al equipo, dar alguna alternativa, el centrocampista fue el más débil de todos. O a quien Ancelotti vio más cansado. «Las decisiones técnicas pertenecen al entrenador, habrá visto que era la mejor opción», explicaba Emilio Butragueño desde el palco.

Con Isco y sin Isco, el Madrid pagó no haber empezado con la intensidad con la que acabó el encuentro. «Son cosas inexplicables del fútbol», decía el entrenador madridista. «Hay dos partes del partido. En la primera parte tuvimos un ritmo muy bajo. Hemos hecho muchos centros porque la circulación del balón era lenta. El ritmo cambió en la segunda parte. No fuimos eficaces con las oportunidades que tuvimos». El Madrid disparó 25 veces, pero sólo 7 fueron a puerta. «Estuvimos muy comprometidos en el juego defensivo y en el segundo tiempo añadimos posesión. Tuvimos un portero acertado. Aunque también lo estuvo Casillas», aseguró Marcelino, que el miércoles tiene un reto mayor que el de empatar ayer en el Bernabéu: sueña con remontar el 3-1 del Barça en la Copa: «Vamos a ir a cañón. Se nos ha faltado el respeto por decir que en el Bernabéu jugábamos con suplentes».