Los grises de España

El defensa de la selección española, Juanfran  y el centrocampista Lucas Vázquez  pelean un balón
El defensa de la selección española, Juanfran y el centrocampista Lucas Vázquez pelean un balón

España inicia el partido con De Gea; Juanfran, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Thiago, Cesc; Lucas Vázquez, Nolito y Aduriz.

Trece partidos de titular en el Real Madrid le han bastado a Lucas Vázquez para ganarse la absoluta confianza de Del Bosque. Es el hombre del cambio, en una Selección que prepara su debut en la Eurocopa con este último trago ante Georgia, en un partido en el que se comprobó que la máquina, a falta de los últimos retoques –ayer no estuvieron de salida Iniesta y Morata – está engrasada para afrontar con garantías el debut ante la República Checa el próximo lunes día 13.

Si Lucas se ha metido por el atajo del buen rendimiento y de sus características –hombre de banda, trabajo y velocidad– muy del agrado del seleccionador, el camino de De Gea ha sido más complicado si es, como se espera, pese al hermetismo y las largas cambiadas de Vicente, el portero titular en Francia. Porque a Casillas hay que reconocerle sus méritos, su espectacular trayectoria –es su quinta Eurocopa, aunque en la del 2000 fue alumno aventajado y no jugó – y su rendimiento. La dulce transición está, pues, a punto de consumarse.

Juanfran apareció en el cuadro de actores principales y el equipo trató de hincarle el diente a un rival, que a base de amontonar hombres atrás, de tapar huecos y de no perder la posición, acabó por aburrir a España. La voluntad de los georgianos prevalecía sobre el juego de la Roja, atorada en ataque, sin clarividencia en Nolito y Aduriz, muy poco participativos ambos, por lo que hubo que recurrir a los lanzamientos de lejos. Y en esa faceta sobresalieron Cesc y Thiago, que estrelló un balón en el poste tras un perfecto pase de Lucas Vázquez. Bien el gallego, con descaro, con facilidad para los pases desde la banda y con movimientos hacia dentro para dejar que Juanfran llegara a la línea de fondo.

Fue España un equipo de derechas en el primer tiempo. Jordi Alba subió poco y faltó un interior que formase un triángulo con el azulgrana y Nolito. A veces el papel era para Cesc; otras, incluso para Thiago. Busquets, en su papel de hombre orquesta y en defensa, sin problemas. Como el ritmo era lento y el último pase tampoco apareció, el equipo, que comenzó con ganas, se fue deshinchando, contagiado por la propuesta del rival, hasta que bajó tanto los brazos que un error de Jordi Alba en la entrega, que no pudieron corregir Ramos ni Piqué, en su último intento desde el suelo, propició el inesperado y sorprendente gol de Georgia. La posición de Okriasvhili, pelín adelantada. Lástima para De Gea, que sólo había tocado dos balones antes del imprevisto martillazo.

Del Bosque tiró de Iniesta, Koke, Bellerín y San José. Más ritmo, más intensidad y susto por el choque de Busquets con el meta Revishvili, que fue el que salió peor parado y tuvo que retirarse. En la falta, que lanzó Koke con precisión, hubo empujones y agarrones. Un penalti que se esfuma y una Selección que se vuelca para lavar su afrenta.

El partido tuvo más ritmo. Bellerín era un extremo, Lucas, un interior y Nolito pareció despertar de su letargo. Faltaban, no obstante, llegadas, ocasiones de peligro, centros con precisión, pases interiores y buscar una ventaja, o un uno contra uno que permitiera un remate certero. Georgia no lo ponía fácil. Encerrada en su campo, con el marcador a favor, para ellos era un triunfo lo que estaban haciendo. Avisó Nolito con un tiro lejano. El céltico se iba más al centro, se juntaba con Iniesta y siempre, con Andrés en el campo, la situación puede cambiar. Un pase, una dejada, una combinación inesperada.

Ya estaba Silva en el campo, sustituto de un notable Lucas Vázquez, y España aceleraba, mostraba sus intenciones y sin hacer maravillas era un equipo más reconocible. Nolito y Jordi Alba habían recuperado el pulso porque Iniesta tenía ojos y juego para todos. Un disparo suyo contagió al público, pero a falta de veinte minutos el gol seguía siendo asignatura pendiente. Un pase de Silva lo estrelló Jordi Alba en el pecho del portero.

Era cuestión de paciencia, de encontrar las debilidades de la defensa de Georgia. Nolito probó suerte, lo mismo que Silva. Llegaron los cambios en el rival, agotados de tanto defender; un córner, un intento de Piqué, dispuesto a cantar un gol en territorio enemigo –absurdos los tímidos pitos al azulgrana– y la omnipresencia de Iniesta, empeñado en revertir el marcador.

El árbitro alargó el partido casi nueve minutos. Dio igual. Hubo llegadas en el tiempo extra y la comprobación de que cuando no se tiene el día todo da igual. Y España ayer fue incapaz de hacerle un gol a Georgia. Irse a Francia con una derrota es un borrón, pero no hay que alarmarse en exceso. Es un aviso para que Del Bosque recapacite. Y punto.

Ficha técnica:

0 - España: De Gea; Juanfran (Bellerín, m.46), Piqué, Sergio Ramos (San José, m.46), Jordi Alba; Busquets (Pedro, m.76), Thiago (Koke, m.46), Cesc (Iniesta, m.46); Lucas Vázquez (Silva, m.61), Nolito y Aduriz.

1 - Georgia: Revishvili (Kvaskhvadze, m.55); Lobzhanidze, Kashia, Amisulashvili, Kverkvelia; Abujarnia (Tsiskaridze, m.78), Kazaishvili (Chanturia, m.72), Okriashvili, Jigauri; Navalovsky (Kobakhidze, m.84) y Dvalishvili (Kvilitaia, m.72).

Goles: 0-1, m.39: Okriashvili.

Árbitro: Vilhjalmur Alvar (ISL). Amonestó a San José por España; y a Kverkvelia por Georgia.

Incidencias: encuentro amistoso disputado en el Coliseum Alfonso Pérez ante la presencia de 14.000 espectadores.