Fútbol

El Madrid, en busca de la calma

El conjunto blanco quiere hoy, contra el Rayo, recuperar el optimismo para afrontar el Mundialito. Se pide unidad y se pretende recuperar a Isco

Florentino saluda a Isco y a Asensio en la comida de navidad / Foto: Real Madrid
Florentino saluda a Isco y a Asensio en la comida de navidad / Foto: Real Madrid

El conjunto blanco quiere hoy, contra el Rayo, recuperar el optimismo para afrontar el Mundialito. Se pide unidad y se pretende recuperar a Isco.

Tender puentes y buscar complicidades, evitar, en fin, que nadie se sienta lejano al objetivo de ganar y ganar. Ése es el plan de Solari y del Madrid respecto a sus futbolistas. «Isco es un hombre maduro, es un profesional, ha dado alegrías y las va a seguir dando; trabaja día a día para estar al máximo y estar disponible», aseguró ayer el técnico cuando varias veces le preguntaron por él. Luego el club tuvo la comida de las primeras plantilla de fútbol y de baloncesto en el palco del Bernabéu, con los trofeos presidiendo la reunión y, en la web del club, entre otras fotos, se podía ver una de Florentino Pérez con un gesto cariñoso con el centrocampista y con Asensio. Hay que buscar la calma primero; la unidad después («con Isco yo también escuché aplausos, la afición se expresa y eso es válido, los jugadores buscamos el apoyo de la afición. Todo lo que se ha conseguido ha sido a través de la unidad, nuestra y de la afición», continuaba Solari) y la victoria por último, aunque eso es lo más importante. Hoy toca el Rayo y después ya llega mundialito, para cerrar el año de la decimotercera con otra sonrisa y no con ese mal sabor de boca que hay ahora.

En el club todos son conscientes de que son las victorias lo que transforman todo. Con los marcadores a favor los problemas parecen menos, los pitos desaparecen y los enfados de los futbolistas no tienen tanta trascendencia ni se habla de ellos durante dos días seguidos. Si se gana, cambia hasta la perspectiva. «En el Real Madrid siempre es muy grande todo, cada detalle y hay una enorme trascendencia con todo lo que pasa. Nosotros no podemos poner el foco ahí porque no podríamos trabajar», contestaba Solari otra vez acerca de Isco. «Me da la impresión de que lo que protesta es un saque de esquina», continuó el entrenador argentino para cerrar sin éxito ese capítulo.

Más que el centrocampista, lo que escuece en el club es la irregularidad de una plantilla que no se rebela contra esta situación. Apenas ha conseguido el equipo blanco disputar dos encuentros consecutivos sin que ocurra algo: o un marcador en contra o una lesión o pitos del público a alguno de sus jugadores que luego se revuelven. «Creo, sinceramente, se lo digo con ternura, que estar instalados en la hipérbole constante es un poco cursi también», explicaba después más literario, tras felicitar la Navidad a todos, para mandar un mensaje de tranquilidad.

Pero ni los suplentes ni los titulares están dando la talla. Y en un calendario que se suponía iba a ser el ideal para recuperar la confianza, se han abierto cicatrices. En Huesca, con el viento, lo mejor que sacó el Madrid fue el resultado; contra el CSKA, en un partido sin ninguna trascendencia, se tropezó. «No nos falta intensidad. En Huesca tuvimos intensidad defensiva cuando tocó. Cuidamos el resultado y nos trajimos los tres puntos. Lo del CSKA fue otra cosa», explicaba ayer el entrenador.

El Rayo es un equipo propicio para lograr el objetivo de vivir un viaje tranquilo hasta el Mundialito y de cambiar el entorno y el humor. «El Madrid ha tenido momentos buenos y otros menos buenos, pero aún así está siempre el nivel de su plantilla, que te sacan de la nada una jugada de gol. Nosotros tenemos la esperanza de sacar algo del Bernabéu», explicaba ayer Míchel, el entrenador del Rayo, penúltimo, treinta goles en contra y en constante discusión interna acerca de si debe o no destituir a su técnico.