La prioridad, el juego limpio financiero

CARDENAL, presidente del CSD
CARDENAL, presidente del CSD

Madrid- Cuando los administradores judiciales, acostumbrados a intervenir fábricas de electrodomésticos, entidades financieras o inmobiliarias, entran en las oficinas de los equipos de fútbol que se acogen a la Ley Concursal alucinan. Los clubes son empresas que se rigen por las mismas normas que el resto de compañías, pero la manera de utilizar los recursos por parte de los dirigentes es más que sorprendente para estos funcionarios. En los últimos 20 años la convicción de que en el fútbol el dinero era algo que caía del cielo y enriquecerse con él era lo más sencillo del mundo, estaba aceptada por la mayoría en la misma medida en que las deudas eran sólo algo relativo y que «ya se pagaría». Ahora, tras la inmobiliaria, la burbuja del balón también ha explotado y los empresarios del balón se han encontrado de golpe con la cruda realidad. Se acabaron los fichajes por encima del precio de mercado, las comisiones bajo cuerda para intermediarios y dirigentes y los retrasos en los pagos a Hacienda y la Seguridad Social. El ajuste ya está aquí y su objetivo es que el fútbol pague sus deudas cuanto antes. Los clubes deben casi 700 millones a Hacienda, una cifra que el CSD, el Ministerio de Educación y la LFP quieren anular con un protocolo de actuación encaminado a cumplir con el «fair play» financiero, que también impulsa la UEFA. El Rayo, aunque lo consiguiera en el campo, no podrá jugar la próxima Liga Europa, después de que la Federación le negara la licencia por las deudas a clubes y jugadores que los madrileños mantienen antes de su proceso concursal. El Málaga está pendiente del TAS para salir al continente la próxima temporada y el objetivo del Gobierno es que a partir de la temporada 2014-15 el 35 por ciento de los ingresos por televisión se retengan para solucionar las faltas de pago de cada club. «Los equipos de fútbol tienen que pagar sus impuestos. Es una obligación de todos y es justo que lo hagan», decía Mariano Rajoy. Se ha acabado la barra libre y no podrá haber éxito en el césped sin pulcritud en la caja.