Fútbol

Madrid-Barça, la paz empieza nunca

Martino no se retracta y Ancelotti le responde que no comprende ni el fútbol europeo ni a su club

«El dinero por Bale me parece casi una falta de respeto». «No me retracto», añadió ayer
«El dinero por Bale me parece casi una falta de respeto». «No me retracto», añadió ayer

Martino no se retracta y Ancelotti le responde que no comprende ni el fútbol europeo ni a su club

Ancelotti levanta la ceja izquierda y ya se puede caer el mundo, que él no tiene pinta de perder la tranquilidad. En su biografía reconoce que si algo aprendió de sus padres es a no perder la calma, pese a que todo el mundo alrededor pierda la suya. Estuvo trabajando para Berlusconi y lo llevó con ironía. Ha pasado por los grandes de Italia, por el Chelsea y por el PSG y ahora está viviendo sin alterarse el debate entre Casillas y Diego López. Le preguntan y responde educadamente.

Después de Mourinho, Ancelotti ha llegado al banquillo del Bernabéu para que no haya un huracán diario y en eso estaba. Pero ayer, como hombre de club, levantó la ceja derecha y, aunque con calma, no rehuyó la guerra que había declarado Tata Martino desde Barcelona un día antes. Ayer se vio a Ancelotti cuando algo no le gusta: «Fueron unas palabras que no he comprendido. Pienso que no hace mucho tiempo que está aquí Tata Martino y todavía no comprende cómo funciona el fútbol europeo ni cómo funciona su propio club. El Barcelona ha comprado jugadores muy importantes pagando mucho dinero. No quiero hablar de esto, creo que fueron palabras un poco extrañas», aseguró Ancelotti, en la conferencia de Prensa antes del encuentro contra el Granada.

El sábado, Martino, quizá cansado de que se hablara de las lesiones de Messi, quizá porque tenía ganas de ruido o de presentarse ante el aficionado barcelonista, quizá, incluso, porque lo pensara, Martino, entrenador del equipo de Neymar o Cesc, opinó del fichaje de Bale: «Los números de la operación me parecen casi una falta de respecto para el mundo en general», dijo. No fue un calentón, que ayer, tras el partido contra el Málaga, continuó: «Yo no voy a ninguna confrontación con Ancelotti. Me quedo con lo que dije. Evidentemente no me retracto», dijo Martino.

Y eso que parecía que la relación entre los dos clubes se había normalizado tras la salida de Guardiola y Mourinho. Y que el primer clásico se juega a finales de octubre. A Tata le dio igual. El sábado se levantó con ganas de empezar un incendio y ayer Ancelotti dio la cara por su club, extrañado porque el entrenador barcelonista no hubiese dicho nada de su sueldo, o de los sueldos de sus futbolistas o de los fichajes del Barcelona. En el club catalán siguieron sin hacerlo: «El entrenador del Barça puede opinar de Bale y de aquello que estime oportuno porque sucede en el ámbito de su profesión. No dijo nada que no piense la gente normal de fuera del fútbol. Hay un punto de desmesura en todo lo que se dice en el fútbol. No hay tirón de orejas. No lo hago ni en mi casa así que no lo haré con el entrenador», dijo Zubizarreta.

Tata ha sido un técnico de éxito en Paraguay, donde consiguió títulos con el Club Libertad y con el Cerro Porteño, también ha entrenado a la selección paraguaya y logró un torneo Clausura con el Newell's Old Boys. Pero es verdad que en Europa no ha entrenado nunca. Como futbolista estuvo brevemente en Tenerife. Sin embargo, no le ha costado nada aprender que en el Barcelona se necesita al Real Madrid.

Se esperaba que esta temporada, con el carácter de los dos entrenadores, la relación entre los eternos enemigos discurriese con calma, por lo menos hasta que se enfrentasen. Sin Guardiola y con Tito de baja durante gran parte de la temporada, la Liga pasada ya se rebajó bastante la tensión entre los dos banquillos. Se creía que durante este campeonato iba a suceder lo mismo. Ancelotti siempre ha sido conciliador. Cuando llegó Martino dio la impresión de un entrenador de los llamados de «perfil bajo», que se ha adaptado al estilo del club durante estos años y que ha evitado problemas. El sábado, incluso, le preguntaron por el debate Casillas-Diego López: «Recién llego a España, prefiero mantenerme al margen», dijo y añadió: «Si llevara más tiempo, igual me metía al lío».

Debió de considerar que para hablar del dinero que gasta el Madrid, sí llevaba suficiente tiempo en España para enseñar los cuchillos que tenía escondidos. Ayer, llegó Ancelotti y no dio un paso atrás. «Pacificador» le llaman algunos al hablar de lo que hace dentro del vestuario. Pero ayer demostró que si hay una guerra contra el Madrid, él pide más madera.

Y el viernes, «Mou» contra Guardiola

Este viernes el Bayern, como campeón de Europa y el Chelsea, como campeón de la Liga Europa, disputan en Praga la Supercopa de Europa. Así sólo sería un partido interesante. Pero tiene más morbo y más tensión si se rehace la frase: el viernes, Guardiola y Mourinho disputan en Praga la Supercopa de Europa. Tras su paso por la Liga española se vuelven a enfrentar: «El Bayern de Jupp Heynckes fue el mejor equipo de Europa. Ahora tiene un nuevo entrenador y nuevos jugadores, y no estoy seguro de si son igual de buenos», ha dicho Mourinho. La tensión no ha disminuido entre ambos. Guardiola reconoció que acabó agotado de su enfrentamiento con el técnico portugués. Pues empieza el año en Múnich y ya tiene que medirse a él. Los odios son más largos que el amor.