FC Barcelona

Icardi amarga a Malcom (1-1)

El brasileño se estrenó con el Barcelona en el primer balón que tocó tras salir al campo. Pero Icardi empató poco después. Los de Valverde, ya clasificados, fueron muy superiores en la primera mitad

El jugador Mauro Icardi (c), del Inter, celebra tras anotar un gol hoy / Efe
El jugador Mauro Icardi (c), del Inter, celebra tras anotar un gol hoy / Efe

El brasileño se estrenó con el Barcelona en el primer balón que tocó tras salir al campo. Pero Icardi empató poco después. Los de Valverde, ya clasificados, fueron muy superiores en la primera mitad.

Ni al Inter ni al Barcelona les pareció mal el empate con el que se repartieron los puntos. A los de Valverde les queda un milímetro para clasificarse para los octavos y a partir de ahora tienen pinta de que ya sí van a contar con Messi. Pudieron ganar en una primera parte que dominaron casi sin resistencia, pero les costó después cerrar atrás cuando el partido llegaba al final y el Inter castigaba por las bandas. Para los italianos era una cuestión de orgullo sacar algo positivo frente a un rival sin su mejor jugador y que había sido muy superior en la ida. Empataron y ahora el Inter tampoco ve lejana la clasificación.

Si el Barcelona no ganó fue en parte porque la insistencia de Luis Suárez no tuvo fruto. El uruguayo provoca en el espectador o emoción o hartura. Para los barcelonistas puede que sea emocionante ver cómo su delantero centro lucha contra todo, incluso contra sí mismo y sus carencias cuando está lejos del área; pero para los rivales, Luis Suárez es lo más cercano a una pesadilla, un futbolista que lo va a protestar todo, que va rematar todo, aunque para hacerlo tenga que llevarse lo que sea por delante. Hasta ocho veces remató ayer en el campo del Inter, sin marcar en ninguna y sin dejar en paz a los defensas del equipo italiano.

También remató mucho Coutinho, pero lo suyo es distinto, es como la especialización absoluta: regate en la esquina del área para buscar ángulo y remate al otro palo. Le sale, aunque el porcentaje entre lo que le sale y lo que lo intenta puede que no sea tan alto. El caso es que entre la pelea de Suárez, las pisadas de balón y de Coutinhho y los regates que casi nunca le funcionaron a Dembélé, se iba el Barça a ir sin marcar de Italia hasta que Valverde dio salida a Malcom cuando vio que sus delanteros estaban agotados.

El brasileño estaba siendo una de las decepciones de la temporada del conjunto azulgrana: un jugador del que se esperaba mucho, pero que no terminaba de rendir y no se le veía intregrado en el proyecto. Ayer fue como su puesta de largo, aunque no sirvió para mucho. En el primer balón que tocó lo llevó dentro. No fue la felicidad completa porque no supo aguantar el empate el Barcelona cuando creía que ya había el primer puesto del grupo de manera matemática.

El Inter malvivió durante la primera mitad, pero se liberó tras el descanso, quizá por el cansancio del Barcelona o porque Perisic estuvo más vivo. Con el croata por un lado y con Politano por el otro, el Inter se atrevió a plantar cara al conjunto español. Consiguió deshacerse del complejo de inferioridad que el fútbol italiano tiene con los españoles y que se acentuó tras la derrota en el encuentro de la ida. Valverde jugó con el fantasma de Messi, al que hizo viajar y hasta el final hizo creer que estaba listo para el encuentro. Pero no lo estaba. Fue un viaje de placer el suyo.

Messi vio cómo la presión alta de sus compañeros durante la primera mitad no se veía reflejada en el marcador, cuando el Inter era incapaz de dar tres pases. Eso cambió después, porque al Barcelona le costaba presionar arriba y volver. Ni siquiera el gol de Malcom deshizo la recobrada fe italiana. E Icardi, que había estado más protestón que acertado, empató.