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Ahora, ¿De qué equipo eres?

Quedan dos semanas de Mundial y ya nos hemos quedado sin España, sin Ronaldo y sin Messi. Necesitamos urgentemente elegir una selección a la que animar... Y otra a la que odiar

Quedan dos semanas de Mundial y ya nos hemos quedado sin España, sin Ronaldo y sin Messi. Necesitamos urgentemente elegir una selección a la que animar... Y otra a la que odiar.

Los que llegamos a los penaltis de ayer con una maleta futbolística llena de decepciones, sabíamos lo que podía pasar después de todo encuentro dominado. Lo que sucedió sólo fue la confirmación de nuestros miedos más profundos: lo que puede ir mal, irá mal. Cuando vemos a un futbolista español acercándose al punto de penalti nos fijamos en su cara, o en su manera de caminar o en que coge demasiada carrerilla; o quizá es que no coge suficiente. Todo son presagios de mala suerte. Nos pasó en México 86, en la Eurocopa de Inglaterra y en Corea en 2002. Eloy, Hierro, Joaquín y ahora Koke son nombres que recitamos de carrerilla porque nos tuvieron en vilo los segundos antes de lanzar y después nos dejaron con el ánimo tocado toda la tarde. Sí, Cesc marcó contra Italia. Fue una vez, ¿por qué vamos a ganar si perder es a lo que estamos acostumbrados y es lo que se nos da mejor?

Ahora quedan dos semanas de Mundial y sin España no tenemos equipo al que animar. Pero lo peor, sin duda, es que sin Messi, los madridistas y sin Ronaldo los barcelonistas, nos hemos quedado, además, sin selecciones a las que odiar. Y eso sí que es más complicado de llevar. A los que odias les sigues de cerca y más en estos tiempos donde rápidamente hay que escribir un tuit y mandar algún «meme» gracioso. Odiar exige mucha atención y mucho trabajo. Ser fan es más sencillo.

Entonces, habrá que elegir selección a la que querer u odiar con la que pasar estos días hasta que empiece el Tour, se ponga emocionante y sin Froome, tengamos ya un objetivo al que dedicar todo nuestro amor-odio: Valverde y Landa serán nuestros chicos y Nairo será al que odiemos porque tienen que trabajar para él, porque no contrarrelojee bien o cualquier cosa. ¿Se acuerdan de Jarno Trulli? Le odiamos un montón porque era el compañero de Alonso en Renault. Ni le pongo cara.

Porque nos gusta el fútbol, pero nos gusta más posicionarnos a favor o en contra. Cuando utilizamos el tópico del fútbol como una obra de arte, queremos dar a entender que vamos al estadio como quien va al Museo del Prado a ver cuadros. Te emocionas y si tienes el síndrome de Sthendal hasta te desmayas.

Pero no vas al Museo del Prado dispuesto a cabrearte.

Necesitamos rápidamente hacernos de un país y odiar a otro. Quizá podamos elegir por quién nos vota o no en Eurovisión; o por el color de las camisetas. Podemos ir con los más guapos. Lo importante es ser leal a esa elección y sentir sus alegrías y sus decepciones.

Koke, tío, nos has dejado vacíos.