Cuando el ídolo es el enemigo

Henry, máximo goleador histórico de Francia, se reencuentra hoy con su país en la semifinal del Mundial, pero con el escudo de Bélgica y como ayudante de Roberto Martínez.

Henry, con Roberto Martínez y a la dcha. Didier Deschamps
Henry, con Roberto Martínez y a la dcha. Didier Deschamps

Henry, máximo goleador histórico de Francia, se reencuentra hoy con su país en la semifinal del Mundial, pero con el escudo de Bélgica y como ayudante de Roberto Martínez.

El máximo goleador de la historia de la selección francesa (51 tantos) trabaja estos días para apartar a su país de la final del Mundial. «Será algo raro, pero cuando asumió el cargo sabía que esto podía pasar en algún momento», reconocía ayer Didier Deschamps cuando le preguntaron por su excompañero y compatriota Thierry Henry. El mítico delantero está en proceso de convertirse en técnico y una de sus etapas de formación incluye colaborar con Bélgica en este Mundial. Lo hace gratis (su sueldo lo donará a fines sociales), porque lo más valioso del asunto es aprender al lado de Roberto Martínez en una cita de la máxima exigencia. A cambio, «Titi» aporta, entre otras cosas, la experiencia de haber vivido desde dentro la llegada a la cumbre de una selección que nunca había estado tan arriba. Fue campeón del mundo con Francia en el 98 y ahora susurra al oído de futbolistas de los que fue un ídolo. Está comprobado que así se llega de forma más directa al jugador, en un papel que interpretó Zidane cuando fue asistente de Ancelotti y que, en este mismo torneo, Esteban Cambiasso ha llevado a cabo en el cuerpo técnico de la selección colombiana.

Los caprichos del fútbol han querido que su Erasmus en Bélgica le obligue a enfrentarse a su país en las semifinales de un Mundial. El reencuentro de Henry hoy en el San Petersburgo Stadium va a ser con Deschamps, su compañero en el triunfo en el Mundial de 1998, y con Hugo Lloris, con el que coincidió en la convocatoria de la Copa del Mundo de 2010. «Va a ser un placer reunirnos de nuevo con él», decía el actual seleccionador galo. «Tendrá el corazón dividido en el partido, ya que antes de nada es francés. Tuve la suerte de jugar con él durante dos temporadas. Fue un gran delantero y un caballero. Será raro verle con Bélgica, pero fue su elección. Así está forjando su trayectoria», añadía el guardameta del Tottenham y de Francia.

Los sentimientos quedarán a un lado, en un duelo entre vecinos que incluye a varios candidatos a mejor jugador del Mundial. Mbappé, que ayer entrenó a menor ritmo que el resto del grupo, Griezmann y Eden Hazard, indiscutible líder de la generación belga que busca hacer historia. Henry ya no marca goles, pero se encarga de explicar a los belgas cómo se hacen.