El VAR evita un sofoco

Mientras los iraníes celebraban, el árbitro decidió que el gol era en fuera de juego después de consultarlo.

Mientras los iraníes celebraban, el árbitro decidió que el gol era en fuera de juego después de consultarlo.

Fueron un par de minutos, o quizás más, en los que los españoles, tanto los futbolistas como los aficionados que lo vieron por la televisión, no se lo podían creer. Todo el partido atacando, buscando el modo de superar a un rival que defendió sin complejos con los once atrás y cuando te adelantas, Irán, en la segunda que tiene, te empata. Sus futbolistas celebran en un córner, como locos, el tanto conseguido, que les daba el empate. A ninguno se le ocurría mirar hacia el área donde había sido el gol y donde el árbitro estaba con el brazo en alto.

Y no señalando el centro del campo, como se hace cuando se marca un gol. Hablaba además por el micrófono, como consultando algo.

El VAR había llegado.

Tarde, según Queiroz, el entrenador de la selección iraní. «Es una pena que el VAR no haya llegado ocho años antes cuando el gol de Villa a Portugal en Sudáfrica», decía aún dolorido con esa eliminación.

En el campo, los españoles protestaban, los jugadores iraníes protestaban y Andrés Cunha, el colegiado uruguayo, pedía espacio y se echaba la mano a la oreja para escuchar bien lo que le decían. Fue el primero que utilizó el VAR en el encuentro de Francia, así que ya tenía experiencia para superar estas situaciones. Cunha se movía sin prisa y pedía un poco de silencio para que le ayudasen a decidir.

Él hablaba por el micrófono y escuchaba mientras dos países enteros estaban pendientes de esa conversación secreta y, sobre todo, de la decisión final. «Hoy el VAR hizo justicia y para eso está», decía Lucas Vázquez después del encuentro, contento «por la confianza del míster».

Si hubiese sido una falta o una jugada en la que fuese necesaria la interpretación y la subjetividad del colegiado, hubiera ido a verla en la pantalla después de dibujar con los dedos una televisión. Pero como era una jugada de fuera de juego, donde no hay lugar a interpretaciones, sino que con los hechos es suficiente, Cunha esperó a que sus compañeros revisasen varias repeticiones antes de tomar la decisión.

El VAR para el fútbol, pero no le resta emoción, porque durante esos instantes todo el mundo está inquieto esperando a ver qué sucede. Tiene tanto suspense como una tanda de penaltis. Si tardan un poco más en decidir, empezarán a aceptarse apuestas.

En la cabina del VAR lo tuvieron claro. Era fuera de juego, sin ninguna duda. España sacó desde su área y no desde el centro del campo.