Ni una lágrima

Carlo Ancelotti, en el banquillo del Bernabéu frente al Málaga, donde vio caer a Modric y Bale
Carlo Ancelotti, en el banquillo del Bernabéu frente al Málaga, donde vio caer a Modric y Bale

Ancelotti ha tomado el liderato del vestuario para convencer a los futbolistas de su potencial. «No sólo sois el mejor equipo del mundo, sino que sois el mejor vestuario», les dijo.

Ya no es una cuestión táctica o de revancha. El partido contra el Atlético se ha convertido en un asunto de orgullo madridista, de superar la adversidad que está lastrando al equipo de Ancelotti. Ayer se confirmó lo que se esperaba: que Bale no estará y tampoco Benzema, que no se entrenó. Mañana llega el octavo derbi de la temporada, el que da el pase a las semifinales de la «Champions», y el Madrid se encuentra con que le faltan cuatro jugadores esenciales. Pero Ancelotti, que va a tener que innovar en los nombres y también en el modo de jugar, está mostrando, frente al pesimismo que se vivió el sábado en el Bernabéu con la lesión de Modric, su cara más motivadora.

El pacificador le llamaron cuando llegó al club blanco en verano de 2013. Estos días está siendo el líder, quien está tirando de los futbolistas para que no se contagien de lo que ocurre o de lo que se siente fuera. «Está siendo espectacular», dicen desde el club. Ha llegado el momento de mostrar más personalidad que nunca y Carlo Ancelotti se ha puesto a ello. «No sólo sois el mejor equipo del mundo, sino el mejor vestuario», repite estos días para que se grabe en la conciencia de los futbolistas. «En este vestuario no hay problemas, sino soluciones, y todas las que veo son magníficas», insiste para que los que van a jugar y no lo han estado haciendo mucho esta temporada se conciencien de que pueden pelear como los que faltan. Las ausencias ya no tienen remedio, pero nada está escrito aún.

El entrenador, el vestuario y el club huyen de cualquier muestra de debilidad o de desánimo en las horas previas al peor enemigo de los últimos meses. Se busca ser positivo, que el futuro no es tan oscuro: lo de Bale no es grave, y lo de Modric se piensa que puede solucionarse en tres semanas y no en las seis previstas: «Lesionarme en este momento es muy duro. Estoy muy triste. Cinco o seis semanas es el diagnóstico para poder jugar. No me rindo», contaba ayer el croata. Fue el jugador más esperado desde que se lesionó en noviembre; la gran esperanza cuando volvió; y ahora ha sido la baja que más frustración ha creado en los aficionados.

No ha tenido suerte Modric y no la está teniendo Ancelotti esta temporada. Desde diciembre casi todo ha sido una lucha infinita contra las adversidades. Y ahora, cuando parecía que todo iba a ir para arriba, se le cae medio equipo: y además son futbolistas cuyos reemplazos están por debajo de su nivel o tienen características muy distintas. «Para el choque contra el Atlético no estamos preocupados, tenemos que encontrar soluciones a algunas ausencias», explicaba ayer el entrenador en una radio italiana. «Es un gran reto al que nos enfrentamos en casa, con todo el optimismo posible. El Bernabéu nos dará un buen impulso», continuó. Sabe que ha llegado la hora de dejar su huella definitiva. Ganó la Décima y entró en la historia blanca. Lo de mañana es entrar en la historia sentimental. El peor rival en el peor momento. Cuando sale el ADN blanco. «En la víspera de los grandes enfrentamientos, cuando la agitación viene, a menudo, alimentada por el exterior, el entrenador se convierte en un punto de referencia importante si sabe evitar transmitir también las tensiones que vive», escribe en su libro «Mi árbol de Navidad», donde explica sus partidos más importantes. El de mañana, sin duda, formará parte de ellos. El libro lo escribió cuando ya había firmado con el Madrid: «Quiero vivir cada minutos, cada hora, cada día de esta aventura con todo mi ser». Y estos días lo está haciendo más que nunca.