Fútbol

Hay Madrid para ganar la Champions

Vinicius ha alterado la tendencia de un Real Madrid perdido la temporada pasada. Lo ha hecho con la ayuda de Modric, Carlo Ancelotti y Antonio Pintus

Vinicius y Modric, en un entrenamiento del Real Madrid
Vinicius y Modric, en un entrenamiento del Real Madrid FOTO: Fernando Alvarado EFE

Hasta hace bien poco uno pensaba que el Real Madrid no tenía nada que hacer en Champions. Y lo mismo sospechaba de la Liga, pese a que comparar la competitividad del torneo regido por CorrupTebas con la Copa de Europa es como trazar un paralelismo entre Rafa Nadal y el campeón de tenis de mi pueblo. Un disparate. Claro que lo mismo auguraba cuando, contra todo pronóstico, el Real Madrid de un Jupp Heynckes, que llegó a Ámsterdam sabiendo que era su último partido, ganó esa Séptima que tuve la ocasión de presenciar al lado de Florentino Pérez. O de ese Real Madrid de mediados de los 80 que parecía muerto frente al Barcelona de Maradona y Schuster, pero que despertó del letargo cuando Alfredo Di Stéfano, a la sazón míster merengue, dio la alternativa a Butragueño, Martín Vázquez y Manolo Sanchís. Cambiaron la historia como también la transformó Guardiola otorgando un papel estelar en el primer equipo a un Leo Messi que hasta 2008 jugaba, pero no todo y haciendo debutar en el primer equipo a Piqué y a ese inconmensurable pelotero que es Busquets.

Quien ha alterado la tendencia de un Real Madrid perdido la temporada pasada y sin punch continental desde que nos dejó Cristiano Ronaldo es un Vinicius al que este año sí se le han dado galones. Cosa que no ocurría con el por otra parte superlativo Zinedine Zidane que no confiaba para nada en él, que lo despreciaba y al que incomprensiblemente situó de ¡¡¡lateral!!! en las semis del año pasado contra el Chelsea en Londres. Siempre me he preguntado qué suerte hubieran corrido los blancos si en ese decisivo partido en Stamford Bridge el brasileño hubiera jugado en su posición en lugar de un Hazard que se reía a carcajadas tras la eliminación a manos del equipo dirigido por el más que apreciable entrenador que es Thomas Tuchel, despedido por esa locura de club que es el PSG a mitad de temporada y repescado por un Chelsea en el que llegó, vio y triunfó.

Vinicius ha revolucionado un Real Madrid que lo fiaba todo al acierto de Benzema, que tras una década de segundón ha explotado bien entrada la treintena. El brasileño, al que Zidane endosaba un rol guadianesco, aparecía y desaparecía, volvía a aparecer y volvía a desaparecer, es ya la gran estrella de los blancos, habiendo sobrepasado a Benzema e incluso a un Modric que está en mejor forma que la que exhibía en 2012 cuando aterrizó en la capital de España de la mano de Mourinho. El día que el número 20 no se anota un par de goles porque el rival ha dispuesto una doble marca sobre él, se desquita con unas asistencias de escándalo como, por cierto, hizo hace ocho días ante el Atlético de Madrid.

Las otras dos estrellas del mejor equipo de la historia son made in Italy. Uno es sobradamente conocido, Carlo Ancelotti, el coach más laureado de la historia de la Champions ex aequo con Zinedine Zidane. Tres títulos ostenta cada uno. El otro circula por Madrid y apenas le piden autógrafos o selfies porque trabaja entre bastidores. Me refiero, obviamente, a Antonio Pintus, el genio que en 2016 convirtió un Real Madrid sin pilas en otro campeonísimo de Europa en apenas cinco meses. Conviene recordar que el mismo que lo trajo, Zidane, es el que luego prescindió de él al finalizar esa convulsa temporada que fue la 2018-2019. Este Madrid es físicamente una máquina. Si el mago Pintus prepara bien las subidas, bajadas y los valles que inevitablemente llegarán, si Vinicius continúa en su línea y si corona el Tourmalet que el siciliano Ceferin ha preparado a Florentino Pérez en París con ese corrupto sorteo del lunes pasado, hay mimbres de sobra para hacer un cesto llamado Copa de Europa.

Tan cierto es que Bayern, Chelsea, Liverpool, PSG y City dan mucho miedo como que a este Real Madrid no lo quieren ver ni en pintura. Cuando nadie lo esperaba, el Real Madrid ha pegado un puñetazo encima de la mesa. Vaya si lo ha pegado. Al punto que a lo mejor no hay que aguardar a Mbappé y Haaland para volver a levantar La Orejona. De la Liga ni hablo porque, a pesar del tropiezo ante el Cádiz, está en el bote.