Atlético de Madrid

Grande Carrasco

Un gol del belga en la primera parte dio el triunfo al Atlético ante un Bayern al que le faltó definición. Oblak estuvo excelente.

El delantero del Atlético de Madrid Fernando Torres (d) junto al jugador del Bayer M., Javi Martinez
El delantero del Atlético de Madrid Fernando Torres (d) junto al jugador del Bayer M., Javi Martinez

Un gol del belga en la primera parte dio el triunfo al Atlético ante un Bayern al que le faltó definición. Oblak estuvo excelente.

Sólo han pasado cinco meses desde la última vez que se vieron las caras en el Calderón. Ese día el gol de Saúl fue una losa para el Bayern y la piedra angular para que el Atlético estuviese en Milán tras pasar el trago de Múnich. Lo de anoche era distinto. Estaba y está en juego el primer puesto del grupo y el dramatismo no era el de aquel día, pero Simeone y Ancelotti no pusieron riendas a sus jugadores y el partido resultó tan intenso como se preveía. Lo resolvió Carrasco con un zapatazo desde fuera del área para doblegar al conjunto alemán. Un Bayern que ha encontrado la horma de su zapato en el conjunto de Simeone, que ofreció un partido completo en el aspecto táctico con un trabajo exhaustivo en donde el bloque sobresalió por encima de las individualidades. Los rojiblancos son primeros de grupo y miran a Europa como un equipo consolidado, con recursos y con la mejor defensa del continente.

Los protagonistas eran casi los mismos que en abril. Savic y Carrasco se «estrenaban» en el Atlético. La presencia del belga era síntoma de que Simeone quería ser más ofensivo, de que los rojiblancos han apostado esta temporada por dar un paso adelante a la hora de plantear la pelea. Además, las lesiones de Tiago y Augusto le han dejado sin medios centros defensivos porque Thomas tiene alma viajera y le gusta irse al ataque, olvidándose de la disciplina táctica.

En el Bayern, los «nuevos» eran Müller, Ribéry y Boateng. Los dos primeros salieron en la segunda parte, cuando Ancelotti vio que el gol no llegaba. El técnico italiano, con los mismos mimbres que Pep, ha cambiado algunas cosas. Ya no hay la obsesión por tener la pelota y tocar y tocar y volver a tocar. Se juega con más rapidez, mayor verticalidad y profundidad. Y eso se ha traducido en goleadas, en exhibiciones y en el convencimiento de que con Carlo el juego fluye con más naturalidad, sin el corsé táctico que imponía Guardiola, aunque sigue habiendo automatismos.

Pizarra, pizarra y más pizarra para no dejar nada a la improvisación. Así lo decidieron Simeone y Ancelotti, que ha salido escaldado más de una vez del Calderón. Sin embargo, su Bayern tiene mucho empaque, mucha personalidad y unos recursos bárbaros para afrontar los partidos. Lo malo es que enfrente se encontró con otro obsesivo de la táctica.

Torres fue el primero en avisar. Recortó a Javi Martínez, pero no pudo rematar desde el suelo. Apareció Müller para que Oblak demostrase su calidad y el Bayern tomó el mando. El Atlético estaba cómodo. Defensivamente no sufría sobresaltos y desde un buen trabajo colectivo maniataba al conjunto bávaro. La segunda llegada con peligro fue un cabezazo de Torres al poste tras un córner con respuesta de Lewandowski. El Bayern ponía centros desde los laterales y tras el tercer remate de Torres al lateral de la red llegó el gol de Carrasco. Zurdazo desde fuera del área, exceso de vista de Neuer y ventaja para que el Atlético creciese en su juego y en su capacidad de trabajo.

Ribéry tuvo el empate, pero al Bayern le faltaba claridad y el cuadro de Simeone tenía el partido en su terreno. Ancelotti movió el banquillo, aunque el dominio de su equipo no tenía respuesta ofensiva. Para el Atlético era cuestión de encontrar espacios. Probó Carrasco a Neuer. Se juntaron Gameiro, Torres y Griezmann, pero el francés tocó con la cabeza defectuosamente.

Con Robben creció la ofensiva alemana. Oblak volvía a intervenir con acierto y el partido estaba para que el Atlético encontrase en una contra un mayor premio. Y cuando Vidal regaló un penalti, por claro derribo a Filipe, fue Griezmann el que estrelló la pelota en el palo desde los once metros, porque en el Calderón el sobresalto y el sufrimiento va en el precio de la entrada. Simeone pedía el apoyo de la grada; Ancelotti, más definición. Pero no hubo más goles. El de Carrasco bastó. Y el Atlético sacó pecho ante un rival que fue inferior.

- Ficha técnica:

1 - Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Savic, Godín, Filipe; Saúl, Gabi, Koke, Carrasco (Gameiro, m. 71); Griezmann (Thomas, m. 91) y Fernando Torres (Gaitán, m. 79).

0 - Bayern Múnich: Neuer; Lahm, Boateng (Hummels, m. 62), Javi Martínez, Alaba; Arturo Vidal, Xabi Alonso, Thiago (Kimmich, m. 64); Müller (Robben, m. 59), Lewandowski y Ribery.

Gol: 1-0, m. 35: Carrasco.

Árbitro: Szymon Marciniak (Polonia). Amonestó al local Saúl (m. 15) y a los visitantes Lahm (m. 25), Thiago (m. 33) y Boateng (m. 39).

Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo D de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 54.000 espectadores, unos 3.000 aficionados del Bayern Múnich.