Baloncesto

Tras la calma, la tormenta

«Me llamaron tres personas para decirme que me habían votado a mí como mejor entrenador del año y, sin embargo, el voto apareció para otro». Así de tajante se mostró anoche José Mourinho en la entrevista que concedió a la televisión pública portuguesa, donde insinuó que se habían cometido irregularidades a la hora de computar los votos que designaron a Vicente del Bosque como mejor técnico. El seleccionador español consiguió el 35 por ciento del apoyo total, mientras que Mourinho quedó en segundo lugar con el 21 por ciento. Guardiola cerró la terna con el 12 por ciento de los votos. Éste es el dato que no dejó satisfecho al portugués. Ahora ha sido claro y rotundo, y no le ha temblado el pulso a la hora de mandar un recado a la FIFA: «Por eso decidí no ir a la gala».

Allá por el mes de enero, el técnico madridista justificó su ausencia en la gala de los premios del fútbol internacional porque tenía que preparar un importante partido de Copa contra el Celta, pero ayer, en ese mismo instante y como si de la llave de la caja de pandora se tratase, quedó resuelto el enigma y todas las piezas del puzle casaron a la perfección. Él mismo se delató y dejó palpar su malestar frente a la cámara. Lo hizo después de haber estudiado el terreno. En una semana tranquila, marcada por los compromisos internacionales de los jugadores con sus selecciones, José Mourinho decidió enturbiar el sosiego que después de varias semanas se había instaurado en el Real Madrid y volvió a dar que hablar.

También lo ha hecho uno de sus jugadores clave. Karim Benzema se convirtió ayer en el blanco de las críticas de la ultraderecha francesa tras declarar, durante la concentración con su selección, que nadie puede obligarle «a cantar ''La Marsellesa''». Poco tardó entonces el partido del Frente Nacional en pedir la expulsión inminente del delantero del combinado francés porque consideran que su comportamiento «ensucia gravemente la imagen de la selección».