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Arreglos vespertinos de una mañana nada acertada

Campo repleto de los más variopintos aficionados, aplausos, autógrafos, saludos, abrazos...esto es la Ryder Cup, una Ryder que comenzaba con los europeos algo dormidos por la mañana, con las sábanas pegadas, algo que aprovechaban los locales para ponerse lejos en el marcador, si bien la posterior reacción de por la tarde, ya algo más despiertos, permitía recuperar terreno.