Griezmann, como Platini

Francia confía en Griezmann para ganar su tercera Eurocopa
Francia confía en Griezmann para ganar su tercera Eurocopa

Faltaban siete años para que naciera Antoine Griezmann cuando Francia ganó su primera Eurocopa subida a la espalda de Michel Platini. Nueve goles marcó el «10» de Francia en aquel torneo del 84, siete de ellos en la primera fase. Después, los goles decisivos en la semifinal contra Portugal y el primero contra España en la final. El camino del pequeño delantero francés no ha sido tan fácil. No aguantó el partido entero en el estreno contra Rumanía y marcó el gol decisivo saliendo del banquillo contra Albania, pero su torneo empezó al llegar las eliminatorias.

Deschamps descubrió contra Irlanda que el juego de Francia y el de Griezmann mejoraban si le daba libertad para jugar por detrás de Giroud. Tardó tres partidos el seleccionador francés en confirmar lo que le había enseñado Simeone en los dos años que ha dirigido al máximo goleador del campeonato. Desde entonces ha marcado los dos goles de Francia contra los irlandeses, uno a Islandia y de nuevo los dos contra Alemania. Él solo ha asumido el trabajo que estaba destinado a Karim Benzema. El delantero del Real Madrid dejó un agujero en la delantera que Deschamps ha tapado con Giroud, pero los goles los ha puesto Griezmann y en él confía todo un país para conseguir la tercera Eurocopa de su historia. «Creo que está en el mismo nivel que Cristiano Ronaldo y Messi», dice su compañero Bacary Sagna. El lateral del Manchester City confía en que pueda marcar «dos o tres goles» en la final. «Estoy contento por él. Se lo merece. Está con los pies en la tierra y es muy trabajador. Fue rechazado por la cantera de muchos equipos cuando era un chaval, por lo que ésta es su forma de vengarse de todos», explica Sagna.

Griezmann ha ido superando sus limitaciones físicas con fútbol y goles. Su poco más de 1,70 no convenció a los ojeadores del Lyon, que lo descartaron por bajito. Una decisión que fue imitada por otros seis clubes. En aquella época, a principios de siglo, Francia dominaba el fútbol mundial con jugadores enormes y Antoine no daba ese perfil. Cuando llegó al Atlético también sufrió por su falta de fondo físico. Se asfixiaba en los entrenamientos y era incapaz de seguir el ritmo de sus compañeros. Simeone tuvo paciencia con él y Griezmann fue ganando minutos y goles poco a poco. Llegó a la Eurocopa fundido después de una temporada agotadora y de perder la final de la Champions con un fallo suyo en el lanzamiento de un penalti. Pero no tuvo problema en tirar después, y marcar, en la tanda decisiva. Y tampoco en la semifinal contra Alemania. Griezmann carga con el peso de un país, aunque su seleccionador no quiere presionarlo. «Depende del equipo, no es sólo una individualidad», dice Deschamps.

Esta noche, antes de empezar el encuentro se acordará de su abuelo, futbolista portugués emigrado a Francia en los 50. «No sé cómo le voy a rendir homenaje», dice.