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¿Hay vida después de Valverde?

"Si ya tengo casi 40", dice Alejandro Valverde como pidiendo que no le exijan más. Tiene 39 años cumplidos en abril, pero sigue siendo la referencia del ciclismo español. Ha terminado segundo en la Vuelta, es campeón del mundo -al menos hasta dentro de dos semanas- y sigue siendo la cara visible de un deporte que busca un relevo que no encuentra. Mikel Landa cumple 30 años en diciembre y aún no ha acabado de explotar en una gran vuelta. A Enric Mas, segundo el año pasado, el Tour se le hizo demasiado largo.

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Mas tiene 23 años y es la esperanza de Movistar, el fichaje estrella para la próxima temporada. Es el heredero designado por Contador. Formado en su fundación, Alberto lo ha señalado como el siguiente ganador español de Tour. Pero es un talento por confirmar.

Dos españoles han acompañado a Alejandro entre los diez primeros de la Vuelta. Mikel Nieve ha sido décimo, un premio enorme para un trabajador como él, siempre condenado a depender de otros. Pero Mikel ha cumplido ya los 35 y, aunque es un escalador fiable y resistente, sus mejores años parecen haber pasado.

El otro es Marc Soler, noveno en la general. Compañero de Quintana y Valverde en el Movistar, siempre ha estado supeditado a ellos. Su victoria en la París-Niza del año pasado le garantizó un contrato de estrella en el Movistar, pero nunca le han permitido demostrar esa condición. Las comparaciones con Indurain fueron evidentes después de su triunfo en la carrera francesa. Fue la misma que lanzó a Miguel y por tamaño y condiciones también se asemejaban a priori.

Soler es un ganador del Tour del Porvenir. Como Quintana, como Supermán López. Como Pogacar, pero con el esloveno nadie ha tenido las mismas precauciones que con Marc. Pogacar es el último ejemplo del relevo generacional en el ciclismo mundial. Las tres grandes las han ganado corredores que se estrenaban en triunfos de esa categoría: Carapaz, Egan Bernal y ahora Roglic.

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En España, la esperanza sigue siendo Valverde, el superviviente de la generación dorada de Freire, Purito, Contador e incluso Samuel Sánchez. Y su responsabilidad es doble porque en las clásicas sigue siendo el único candidato español. Mientras en Bélgica y en Holanda aparecen ciclistas como Evenepoel o Van der Poel y en Francia Alaphilippe alcanza su esplendor, en España Valverde sigue cargando con el peso de un país sobre su espalda de 39 años.