Alejandro Blanco: «El deporte español está limpísimo»

Alejandro Blanco / Presidente del COE. Pekín, Londres y ahora Río. El responsable del equipo olímpico español presume del nivel de la expedición que abandera Rafa Nadal. La sede, el desarrollo de los Juegos y el momento que vive el COI son otra historia

Pekín, Londres y ahora Río. El responsable del equipo olímpico español presume del nivel de la expedición que abandera Rafa Nadal. La sede, el desarrollo de los Juegos y el momento que vive el COI son otra historia

Alejandro Blanco (1950, Orense) afronta sus terceros Juegos al frente del Comité Olímpico Español. Como miembro del COI cercano a su presidente, Thomas Bach, transmite inquietud por la cita en Río y optimismo hacia la expedición española.

–¿Por qué estos Juegos son en Río y no en Madrid?

–Hicieron una buena presentación. Era un país emergente en cuanto a economía, estaba la figura potente de su presidente, tenían buen nivel deportivo, no se habían celebrado Juegos en ese continente... Lo tenían todo, aunque ahora el tema político y económico sea muy diferente. Fue una victoria aplastante. Creo en la independencia de los miembros del COI y todo el mundo en la Asamblea sabe lo que va a votar y por qué lo va a votar. No podemos protestar porque con el mismo sistema y el mismo criterio nos dieron los Juegos de Barcelona.

–¿No choca que el COI hable de austeridad cuando era una de las bazas de la candidatura de Madrid?

–Vamos a ver, el 7 de septiembre de 2013 –el día que se elige Tokyo 2020– fue un día muy duro para todos. El 8 de diciembre de 2014, cuando se aprobó la agenda 2020 y se habló del nuevo modelo de los Juegos, tuvimos una profunda satisfacción porque lo que Madrid propugnaba es lo que va a ser el futuro del movimiento olímpico en cuanto a la sede de las ciudades candidatas. La situación económica que vivían España y Europa entonces era muy complicada y no dábamos garantías de poder afrontar la organización. Aquella idea que ofrecimos, con el tiempo, nos ha dado la razón. Recuerdo una frase que le dijo Thomas Bach al presidente del Gobierno: «No dude usted que la mejor candidatura y la mejor presentación eran las de Madrid». Ganó Tokyo y ganó muy bien.

–¿Qué ha cambiado en el COI entre la etapa anterior con Jacques Rogge y la actual?

–La visión del presidente. En un momento de éxito del movimiento olímpico Thomas Bach ha sido capaz de plantear cómo afrontar el futuro, cómo quiere llegar y a dónde quiere ir. El movimiento olímpico no puede ser ajeno a la realidad social y económica del mundo. Ése es el éxito. No podemos ir a una ciudad y pedir que se adapte a los Juegos, son los Juegos los que se tienen que adaptar a las ciudades. Y es que algunos países cuando han hecho un referéndum para ver si la gente quería los Juegos han dicho que no. Y eso fue lo que nosotros defendíamos en la candidatura de Madrid. Con estas nuevas premisas, para el año 24, que será la primera ocasión en que estén vigentes, Madrid no tiene que tener ninguna duda para volver a presentarse.

–¿Hubo un momento en el que, vista la situación en Río, se llegaron a plantear unos Juegos otra vez en Londres?

–No me llegó y Londres tuvo muchas instalaciones provisionales. Un país se plantea organizar unos Juegos, no dos seguidos. Reorganizarlos en segundo lugar no hace gracia a nadie y se trata también de rentabilizarlos desde el momento en que se elige la sede, es decir siete años antes. Multinacionales, empresas, turistas, retorno económico durante esos siete años es lo que te da para decir que los Juegos siempre tienen un saldo positivo. No se puede plantear algo de la dimensión de los Juegos en 2-3 años. Hay que vender un país, una sociedad y para eso es imprescindible tiempo.

–Y están el zika y la seguridad...

–El zika es un problema menor. Según las indicaciones de la OMS nunca ha sido un gran problema, pero se generó una inquietud importante y ante eso lo que hay que hacer es ser prevenidos y saber qué hacer. Nosotros hemos preparado una aplicación para todos los miembros de la delegación de tal forma que cada mañana hay que responder a una pregunta sobre cómo te encuentras. Si te encuentras mal, hay que detallar los síntomas y luego está ya todo planificado. Y esto hacerlo los seis meses siguientes a los Juegos. Nadie va a ir más preparado que nosotros. Ahora el zika no es una inquietud. En cuanto a la seguridad, los Juegos son el mayor foco de atención del mundo y la seguridad va a ser la máxima.

–También están el dopaje y el «informe McLaren»...

–Este tema es el más complicado del movimiento olímpico en los últimos años. Hay un informe que dice que entre 2011 y 2015 hay una serie de deportes, no todos olímpicos, que tienen casos de dopaje. El tema es si vamos a castigar o no a los que no están metidos en esto. Es como si en una empresa hay diez departamentos y en cuatro no hay problemas. ¿Qué hacemos, despedimos a todos? Luego están las normas del COI. Las normas de participación en los Juegos las determinan las Federaciones Internacionales, las Nacionales dan los clasificados y el equipo que se presenta es el equipo olímpico, que lo presenta el Comité Olímpico de turno. En el «informe McLaren», el Comité Olímpico Ruso no está. Ante la barbarie del informe, el COI da la relación de los deportistas limpios y de deportistas que han pasado controles en laboratorios que no son rusos y usted puede participar. ¿Qué se puede cuestionar de eso? Hay máximo rigor con los dopados, las Federaciones Internacionales dan su informe y el que esté limpio, que compita.

–¿Habrá más Rusias?

–Se ha abierto una puerta que hay que investigar. Creo que esto ha sido una llamada de atención y que se debe de seguir la línea que se ha marcado, que no es otra que la del máximo rigor. Hablamos de Rusia porque ha sido lo más llamativo, pero no olvidemos la revisión de muestras de Pekín y de Londres, cuatro y ocho años después. Y eso significa dar un mensaje: «Si te has dopado, a medida que los medios de detección vayan mejorando, seguiré investigando aunque hayan pasado ocho años». Es un mensaje muy importante para defender la limpieza del deporte.

–¿No hay españoles en la segunda oleada de muestras?

–Ninguno, lo que coincide con lo que estoy defendiendo siempre, lo que pasa es que muchas veces prima más lo negativo que lo positivo, sobre todo después de una operación que se hizo en España. El deporte español es un deporte limpio. No limpio, limpísimo. Y no nos quedemos cuando aparece un caso. Ahora van a ir 305, pero durante estos cuatro años miles de deportistas españoles han pasado controles de las Federaciones internacionales y díganme en qué casos se dio positivo. En deporte limpio estamos a la altura del mejor. Tuvimos un problema de imagen gordísimo, que no nos lo hemos quitado, por desgracia, que fue la «operación Puerto». Fue un error y un horror cómo se planteó aquello.

–Y el deporte en general, ¿está limpio?

–Hay que ir a los tantos por ciento porque siempre va a aparecer un deportista dopado. Luego, cuando hablo del deporte hablo en concepto global. Puede haber países en donde, cuando ves los resultados, en algún determinado deporte, deje mucho que desear, pero no por eso puedes cuestionar al deporte total. Yo lo voy a defender así toda mi vida porque creo en ello. Si mañana hay un deporte determinado, un país determinado que hace trampa, pues vayamos a por él y limpiémoslo, y métodos hay. De lo que se ha dado cuenta Thomas Bach es de que para luchar contra el dopaje hay dos vías: una es la jurídica o judicial, la policía, los jueces... Y eso está muy bien porque permite controlar las mafias y las redes, pero el dopaje con eso sólo no puedes ganarlo, hay que ganarlo con investigación, porque si vas diez años retrasado te van a engañar siempre. Yo creo que esa apuesta, que, por cierto, el primer convenio que firmó el Comité Olímpico Internacional de esa nueva vía fue con el COE, y hay un estudio extraordinario que pronto saldrá a la luz, es una gran satisfacción.

–Se hablaba hace años de la «edad de oro del deporte español». ¿En qué edad está ahora?

–Creo que seguimos manteniendo el nivel... No lo creo, hacemos muchos estudios y en este ciclo si se compara con Londres y Pekín hay modalidades en las que estamos mejor.

–¿Está el deporte por encima del nivel general del país?

–Sin duda. Nosotros en 2012 éramos considerados el primer país del mundo en deportes mediáticos. Somos un país de 45 millones de habitantes, con una inversión como la que tenemos. Hay un dato que es que en el cociente resultados-inversión somos el primer país del mundo, sin ninguna duda. Lo nuestro es un auténtico milagro. Con la inversión, pública y privada, que hay en España en el deporte, tener los resultados que tenemos... Eso nadie te lo discute en el mundo. Nosotros ahora vamos a ir a los Juegos y vas a ver que África va a sacar muchas medallas en fondo, los velocistas jamaicanos... Pero, ¿qué país tiene con nuestra inversión nueve equipos? Somos el primero después del organizador. Triatlón, natación, bádminton, taekwondo, tenis... ¿Qué país tiene tantas posibilidades en tantos deportes? Luego diremos que Italia saca 28 medallas, Francia más de 30... Ya, pero es que su inversión es diez o doce veces mayor que la nuestra.

–¿La inversión tiene que ser pública o privada?

–Las dos. El déficit que ha habido ahora de dinero público se ha suplido con programas que han entrado ahí y con la ayuda familiar... Ha sido importante el Programa Podium, con 22 deportistas que van a Río, y no digo nada del programa de la UCAM, que van 50. Ha emergido una ayuda que antes no había y que ha permitido mantener el nivel, pero el futuro sólo puede ser con inversión pública y privada. Tiene que haber una ley, se llame como se llame, que empresas que inviertan en deporte tengan un retorno. Eso si queremos mantener el nivel actual, porque pienso que ahora la gran Marca España es el deporte. Lo digo yo y lo dicen muchos políticos.

–Un fenómeno que se produjo en Londres fue la eclosión del deporte femenino...

–En nuestra expedición hay un 53 por ciento de chicos y un 47 de chicas con un equipo femenino con muchas posibilidades. ¿Qué ha pasado en el deporte español? Siempre hemos tenido grandísimas deportistas y en el momento en el que la planificación en el tema femenino se ha igualado al masculino y se le ha prestado la misma atención, pues el femenino ha explotado porque no podía ser de otra manera.

–¿Dirá el presidente Bach que los de Río han sido los mejores Juegos de la historia?

–Dirá que fueron unos grandes Juegos Olímpicos.