España se sobrepone a la Villa

La ilusión puede más que los desperfectos en los apartamentos: grifos, baños inundados, aires acondicionados rotos, cables...

La delegación española llegó de noche a la Villa
La delegación española llegó de noche a la Villa

La ilusión puede más que los desperfectos en los apartamentos: grifos, baños inundados, aires acondicionados rotos, cables...

«En ningún caso abandonaremos la Villa. Es el sitio más seguro», había anunciado Alejandro Blanco antes de partir a Río de Janeiro con el primer grupo importante de la delegación española, formada por 314 personas. El vuelo fue agradable y sin inconvenientes, con risas, sueño y fotos de todo tipo, como la de Mireia Belmonte con el gorro de capitán del avión, como capitana espiritual es, junto con Nadal y Pau, del grupo; y la llegada a la Villa Olímpica no tuvo consecuencias, pero lo que vieron allí fue más o menos lo que habían leído. España tiene asignado el edificio número 27 y en los apartamentos encontraron de todo: unos que estaban bien y otros... No hubo ni una queja pública, pero la realidad es que había cosas que no funcionaban: «Baños inundados, lavabos en los que no salía agua, problemas de suciedad, cables sueltos, aires acondicionados estropeados...», explica quien ha estado presente en el edificio. No es el caso del equipo femenino de balonmano, que llegó cansado por el viaje y sin mucho susto en sus apartamentos. «Está mejor de lo que se escuchaba. Le falta alguna cosilla, pero está bien. Nosotras cables sueltos y eso, nada. Alguna puerta que no cierra bien... Es como cuando te dan un piso», explica la delegada, Noelia Oncina.

Cayetano Cornet, el jefe de la expedición, lleva desde que llegó a la ciudad brasileña, hace nueve días, tratando «como loco», según las personas que le rodean, de que todo estuviera solucionado, pero no han llegado a todo. Faltan medios porque el Comité Organizador tiene carencias. «Lo que pasa en la Villa es un reflejo de lo que sucede en la ciudad», explican quienes ya están allí. Zanjas y obreros pueblan el paisaje. Aceleran para llegar a tiempo a la inauguración, que es dentro de cinco días. Siempre hay obstáculos de última hora en una competición tan importante, pero al menos en las recientes ediciones de los Juegos –Pekín y Londres– no se había llegado a este extremo. Desde el equipo español confían en que poco a poco todo se vaya solucionando, aunque conforme se acerque la fecha del comienzo más deportistas irán llegando y más dificultades puede haber para arreglar los problemas. Desde el Comité Organizador aseguran, según el diario «Globoesporte», que ellos cumplieron en la construcción de la Villa y que los desperfectos pueden deberse a sabotajes de los obreros, en protesta por las condiciones en las que han trabajado. No es que se encontraran tuberías bloqueadas por poca cosa, es que lo estaban con bloques de cemento. Una inspección de trabajo esta misma semana ya costó una multa a la organización de unos 87.000 euros, por irregularidades en los contratos. El último incidente lo tuvo precisamente Australia, la delegación que despertó todas las alarmas y que incluso llegó a abandonar la Villa un par de días hasta que consideraron que estaba habitable. En la tarde del viernes hubo un pequeño incendio en su edificio, el 17, al arder unas cajas que había almacenadas en el sótano. Una humareda alertó del peligro y tuvieron que intervernir los bomberos, pero no hubo daños graves y los residentes, que habían sido evacuados, volvieron a sus apartamentos.

Nada de lo encontrado ha supuesto un problema para los deportistas españoles, que rápidamente empezaron con su aclimatación y su puesta a punto para el estreno olímpico. Las fotos en las redes sociales no eran de cables o suciedad, eran de ilusión: con los aros olímpicos repartidos en las calles y en los edificios, imprescindible; en el comedor; presumiendo de vistas los de judo, que están en uno de los áticos; o en sus diferentes lugares de entrenamiento. No tardaron el equipo de gimnasia, o el de balonmano y baloncesto femeninos, o los de hockey o rugby en ir a inspeccionar las instalaciones y empezar con el entrenamiento para pulir detalles. Superar el «jet lag» (hay cinco horas de diferencia con España) es el primer objetivo.