La «confesión» de Armstrong

Reconoció a Oprah Winfrey haber tomado sustancias para mejorar su rendimiento. Antes de la entrevista pidió perdón a su fundación

Armstrong en una entrevista exclusiva con la periodista Oprah Winfrey
Armstrong en una entrevista exclusiva con la periodista Oprah Winfrey

Dos horas y media duró una de las etapas más duras a la que nunca ha tenido que enfrentarse Lance Armstrong. El ex ciclista grabó el lunes su «confesión» con Oprah Winfrey, que se emitirá mañana (3:00 de la madrugada del jueves al viernes en España, Discovery Max), y en la que según las distintas filtraciones podría haber admitido que se dopó durante su carrera deportiva o simplemente habría asegurado que «tomó sustancias para mejorar su rendimiento físico». Según la mediática presentadora, Armstrong «no contestó a todas las preguntas», pero le sorprendió la franqueza del tejano. «He preparado esta entrevista como si fuera un examen, pensaba que tendría que tirar de él para continuar la charla, pero no fue así», admitió Oprah. Ella y su equipo han decidido no cortar la conversación y emitirla íntegra, dividida en dos partes. Se trataba de un documento periodístico lo suficientemente valioso como para descartar nada.

Habrá que esperar a la emisión completa de las palabras de Lance para conocer de forma exacta el alcance de su declaración, aunque aquellos que le conocieron sobre la bicicleta no dudan de que es parte de un plan que busca un fin concreto. Además de un superdotado físico, Armstrong era un ganador, casi déspota, cuando se trataba de ser el mejor y al que no le gustaba ser segundo. Se ha pasado varios años criticando y desmintiendo con dureza a aquellos, como su ex compañero Floyd Landis, que le acusaban, y también interpuso demandas contra los medios que, según él, le calumniaban.

Ahora todo ha cambiado y no porque su corazón se haya ablandado. Si ha decidido dar marcha atrás es porque la USADA, más allá de sancionarle de por vida y quitarle sus siete triunfos en París, hizo público un dossier con cientos de declaraciones respecto a cómo encabezaba el dopaje dentro de sus equipos y «obligaba» a sus compañeros a imitarlo. Según el «New York Times», él está dispuesto a declarar en contra de la UCI, aunque no acusará a algunos de los que dieron pedales contra él. Según el diario, Armstrong reconoció «hacer lo que hacían los demás», pero no ser el cerebro de la trama.

Sus razones para su nueva forma de afrontar su pasado no son otras que mitigar los efectos de lo que supuestamente hizo, en todas sus vertientes: la económica, la deportiva, la judicial y hasta la solidaria. Algunos aseguran que quiere que le perdonen gran parte de la condena a perpetuidad para poder competir en triatlón, el deporte que practica en la actualidad. También querría con su arrepentimiento evitar los posibles efectos económicos sobre sus cuentas corrientes, amenazadas ahora por el adiós de Nike, los posibles daños que tendría que reparar al servicio postal estadounidense, que le patrocinó durante mucho tiempo, y hasta por «The Sunday Times», condenado a pagarle 1,5 millones de dólares por publicar algo que ahora ha resultado ser cierto. En su lista de cosas que arreglar está el perjuicio que le ha acarreado a la fundación que lleva su nombre, y por cuyas oficinas pasó antes de reunirse con Oprah para pedir perdón a sus responsables y trabajadores.

Mañana se podrá comprobar si fue capaz de superar la entrevista con la facilidad con la que coronaba el Tourmalet. El daño al ciclismo por lo que hizo podría llevar incluso al COI a sacar este deporte de las Olimpiadas.