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Las botas que James nunca usó

El colombiano quería quedarse en Madrid, hasta se había comprado casa, pero necesitaba jugar más. No pudo estrenar el calzado que encargó para la final de Cardiff.

  • Con muy buena cara llegó ayer James Rodríguez al último entrenamiento del Bayern antes de medirse al Madrid en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones
    Con muy buena cara llegó ayer James Rodríguez al último entrenamiento del Bayern antes de medirse al Madrid en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones

Tiempo de lectura 4 min.

25 de abril de 2018. 00:46h

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José Manuel Martín Madrid. 25/4/2018

La marca deportiva que viste a James le personalizó un par de botas para la última final de la Liga de Campeones. Eran blancas y en la parte externa del talón estaban grabados el nombre de los equipos (Juventus y Real Madrid), las banderas de los países, la ciudad del partido (Cardiff) y la fecha del encuentro (3 de junio de 2017). Aquel día, el colombiano se quedó fuera de la convocatoria, ni siquiera fue al banquillo y no usó esas zapatillas que sí puso en la maleta para los amistosos posteriores de su selección frente a España y Camerún. No quería irse del Real Madrid ni de la capital, una ciudad donde él y su familia se encontraban muy cómodos. Tanto, que había decidido adquirir en propiedad la bonita casa en la que vivía. Se sentía identificado con el club y con sus hinchas y confesaba a los íntimos que no le importaría incluso retirarse allí.

El problema es que en la segunda mitad de la temporada pasada perdió peso en las alineaciones y él siempre quiere jugar y ser importante, como está volviendo a conseguir en el Bayern de la mano de Heynckes. «Cuando llegué en octubre lo encontré un poco hundido. No estaba en buena forma, no se sentía bien y me encargué de esto. Hablé mucho con él para que ganase confianza y ya está integrado en el equipo y juega más libre», decía ayer el técnico alemán de una de sus estrellas. Porque James es el líder indiscutible cuando se pone la camiseta de Colombia, pero en sus últimos clubes ha tenido que adaptarse a un papel muy importante aunque más secundario. Con Cristiano, Modric, Lewandowski o Ribery al lado no tiene que llevar tanto el peso del equipo, pero sabe cómo reciclarse para ser decisivo. En su selección es el máximo ídolo y, junto a Radamel Falcao, el peso pesado de un vestuario en el que se siente como en entre amigos y que muchas veces le ha servido para subir la moral en los momentos complicados.

La fama de «gordito» que una parte de los aficionados del Madrid le achacaron es radicalmente opuesta a la realidad. Comentan algunos de sus allegados que físicamente es muy bueno y que cuida su cuerpo hasta el extremo. Es muy detallista y exigente consigo mismo y siempre pide consejo a los preparadores físicos sobre qué ejercicios puede hacer en su tiempo libre para estar en las mejores condiciones. En su casa de Madrid convirtió una de las habitaciones en un gimnasio, al estilo de Ronaldo.

Es verdad que en la última época de blanco Isco y Asensio le habían ganado la carrera por la titularidad, pero Zidane siempre admitió que no quería que el cafetero se fuera. Ayer, en la sala de prensa del Allianz lo volvió a repetir: «A pesar de lo que se diga, nunca tuve problemas. La única cosa es que necesitaba jugar más y yo lo entendí. Teniendo futbolistas importantes, a veces hay algunos que se quedan en el banquillo. Es lo más jodido para un entrenador», reconocía Zizou, que no espera un James especialmente empeñado en reivindicarse ante sus ex. «Va a estar motivado, pero no por eso. Es un jugador al que le gusta el fútbol y va a querer hacerlo bien, pero no para mostrarme nada a mí. Quien piense que estoy en contra de James, se equivoca. Es un buen jugador y lo va a demostrar pero sólo por él», cerró el francés en la última pregunta de su conferencia de prensa previa el choque de hoy.

Con Heynckes ha encontrado su mejor fútbol cambiando su posición. Ahora juega de interior, más habitualmente a la derecha, con Vidal a la izquierda. Desde ahí puede intentar el disparo y ese último pase en el que resulta mortal. Suma 12 asistencias y seis goles desde que se fue a Alemania, menos tantos todavía que en cualquiera de sus temporadas en el Santiago Bernabéu, donde completó su mejor año nada más llegar. Ahora su zurda está enfrente.

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