Champions League

Madrid se paraliza por el campeón

Aficionados del Real Madrid celebran esta noche en la madrileña Plaza de Cibeles, la victoria del equipo blanco
Aficionados del Real Madrid celebran esta noche en la madrileña Plaza de Cibeles, la victoria del equipo blanco

Madrid se ha convertido en la segunda sede de la final de la Champions.

Madrid se ha convertido en la segunda sede de la final de la Champions. Las calles de la capital se vaciaron al tiempo que los alrededores del Santiago Bernabéu y el propio estadio se llenaban de madridistas dispuestos a darlo todo para animar a su equipo. Banderas, bufandas y camisetas tiñeron el paseo de la castellana de blanco para dar la bienvenida a la duodécima copa de Europa . Las trompetas y los cánticos de los miles de aficionados que se amontonaban en las calles del estadio fueron los encargados de poner banda sonora a una final que mantuvo en vilo a Madrid.

Entre estos seguidores se encontraban Daniel, Jonathan, David, Cristian y Saúl, unos seguidores que recorrieron cientos de kilómetros para ver jugar a su equipo. Llegaron desde Santander el viernes con la ilusión de ver a su equipo levantar por duodécima vez la copa de Europa. Aunque para ellos lo más importante era "hacer piña, pasarlo en grande y animar al equipo", deseaban que por lo menos el resultado fuera "por lo menos un 0-2 que nos llene de orgullo", auguraba David de 27 años.No fueron los únicos que cogieron el coche y emprendieron esta aventura hacia Madrid. Desde Barcelona llegaron Emilio, Esther, Alex y Pablo, una familia que sacó el jueves las entradas para acceder al Bernabéu y que recorrió de madrugada los seiscientos kilómetros que separan Madrid de la ciudad Condal. Pablo, de tan solo 13 años no estaba muy convencido de que su equipo ganara, pero su padre con la mirada brillante y la camiseta pegada a él como una extensión más de su cuerpo lo tenía "clarísimo, la victoria es nuestra", dijo convencido. Y al hombre no le faltaba razón.

Los que no tuvieron la oportunidad de vivir el partido en Cardiff o en el mismo Santiago Bernabéu se reunieron en los bares de la zona. La emoción y la ilusión por la duodécima se palpaba en el ambiente. El joven Raúl, de tan solo doce años, siente que "el fútbol, es su pasión". De hecho, desde que cristiano entró al equipo "sueña con ser como él de mayor"reconoció el joven con grandes aspiraciones en los ojos. Se ha tirado 3 horas en el coche viajando desde Cáceres, pero nada se compara "al ambiente que hay en Madrid en un día como hoy". Ha llegado con su familia en el metro y "como estaba lleno de madridistas cantando y animando al equipo me he animado muchísimo", reconoció el muchacho.

Sin embargo, la afluencia de público no repercutió en los beneficios de los bares de las calles aledañas al coliseo madridista. En Camino se quejaban de que la facturación 'ha sido más baja por los botellones que se montan en las calles", y en El Currante explicaron, en conversación con LA RAZÓN que aunque, haciendo honor a su nombre, habían trabajado a destajo sirviendo más cervezas y copas que cualquier otro día no sabían si los beneficios se corresponderían con el esfuerzo desplegado. la ilusión y la pasión por el equipo no decayó ni un segundo.

Para que los madrileños disfrutaran del partido sin contratiempos se desplegó un gran dispositivo policial con el que las calles colindantes al partido quedaron totalmente blindadas y cortadas. Furgones policiales, vallas y autobuses bloqueaban el acceso a las calles que circundan al Bernabéu. Sin embargo, estas medidas de seguridad no difirieron en nada de las adoptadas en cualquier partido importante. Según manifestaron los empleados de Prosegur encargados del control de acceso al estadio, las mochilas eran registradas y se realizaba un cacheo a los aficionados que accedían al estadio. Además el jefe de zona de la policia municipal reconocía que las medidas de seguridad implementadas eran idénticas a cualquier partido importante a lo largo del año.

A pesar de la victoria Del Real Madrid no todos los madrileños estaban contentos. Los barrenderos de la zona explicaron que "es un trabajado limpiar todas las calles, no es lógico que el Real Madrid no ponga urinarios en los alrededores del estadio, porque el orín llega desde el estadio hasta el final de la calle Marceliano Santamaría".

A pesar de esto, nada enpañó la alegría de los aficionados merengues que, al final de la noche desplazaron su fiesta del Santiago Bernabéu hasta la céntrica Plaza de Cibeles. Esperando pacientes la llegada de los gladiadores que ayer consiguieron el hito de proclamarse campeones de la Champions League por segunda vez consecutiva, algo que ningún equipo habia conseguido hasta el momento.