Motociclismo

Márquez piensa bajo el diluvio

Se dispara en el Mundial gracias a su versión más cerebral y al hundimiento de las Yamaha

Marc Márquez quedó segundo en Assen
Marc Márquez quedó segundo en Assen

Se dispara en el Mundial gracias a su versión más cerebral y al hundimiento de las Yamaha

Marc ha aprendido a contar hasta diez. Ya no es el chico impulsivo que arriesgaba sin pensar en que podía perderlo todo. Ahora tiene una versión más cerebral, más madura, que le permitió salir de Assen mucho más líder después de rentabilizar la locura que provocó la lluvia. No ganó Márquez, pero pocos segundos puestos en su vida habrán sido tan importantes como el de ayer. El «93» fue el único capaz de mantenerse de pie en todas las condiciones por las que fue pasando el asfalto holandés. Chispeó, llovió, diluvió, salió el sol, se suspendió la carrera y se volvió a disputar en versión reducida a sólo doce vueltas.

Una dura prueba para los nervios de los pilotos, especialmente para los que se juegan el campeonato y tienen mucho que perder. Para los demás es un día en el que te puede tocar la lotería si tienes talento, como le pasó a Jack Miller. El australiano subió el año pasado directamente de Moto3 a MotoGP y sus resultados fueron flojos. Ayer estuvo en el momento justo en el lugar adecuado y consiguió la primera victoria de un equipo no oficial desde la de Elías en Portugal 2006. Fue su día de gloria y el de su equipo, el Estrella Galicia MarcVDS, que ha apostado fuerte por él. «Jackass» aprovechó su habilidad sobre mojado para sorprender, mientras a su espalda, Márquez tiraba de calculadora. «Cuando supe que Rossi se había caído me dio igual el piloto que tenía por delante», explicaba Marc, que en otra época se habría lanzado a discutir el triunfo a Miller. Ayer, ni lo intentó, porque entendió que su tercer título de MotoGP pasaba por terminar la carrera. Un botín maravilloso teniendo en cuenta que Lorenzo sufría una vez más las consecuencias de la lluvia. Se debilita cuando la pista se moja y terminó décimo gracias a que muchos se fueron quedando en el camino. «Si tengo confianza con el neumático delantero puedo ser el más rápido, pero si no la tengo, puedo ser el más lento», se lamentaba Jorge, que intentaba encontrarle el lado bueno a los seis puntos que pudo pescar finalmente.

El saldo era positivo si se comparaba con el de Rossi, al que la lluvia y la catedral del motociclismo, históricamente de su lado, le traicionaron. Lideraba la carrera tras la reanudación cuando su moto se deslizó hasta la grava. Trató de ponerla en pie y de arrancarla, pero no hubo manera, y por la visera levantada de su casco se le escapó un gesto de decepción. Podía haber dado un buen golpe al Mundial y se lo llevó él. Se queda a 42 puntos del líder, Márquez, que lo es sin tener la mejor moto del momento, pero que en Assen se adaptó mejor que nadie a las circunstancias. Pensó mejor que el resto bajo la lluvia.